Por Jorge Alberto Liriano Linares.
Hoy en día está demostrado que la miseria es una de las armas eficaces que manejan los regímenes totalitarios; tal es así, que al régimen socialista-comunista cubano le dio mucho resultado.
Después de más de cinco décadas de “Revolución” al pueblo cubano le sigue faltando algo. Son múltiples la carencias -principalmente de libertades-, como la del transporte, los alimentos y las viviendas; así como el desempleo y hasta la pérdida de los pocos logros que un día fueron vanaglorias y hoy son ruinas del pasado. (Educación y salud)
Todos conforman eslabones de una complicada cadena difícil de romper y a la que sólo se le encuentra solución escapando de alguna manera; incluso, arriesgando la propia vida.
El opresor, calcula fríamente y usa el arma de la carencia; nacen leyes absurdas, injustas, arbitrarias, convocadas por el interés de mantener en un puño la muchedumbre.
Se inocula el miedo con el uso de lemas y consignas a favor de la tiranía que fortalecen las amarras, y el progreso y las nuevas tecnologías se convierten en utopía.
Los derechos son arrebatados a través de los escasos y centralizados medios, mientras cínicamente se publican y cuestionan las desgracias, guerras, epidemias y la violencia que tienen lugar en el mundo.
Se prohíbe la publicación de errores, de los crímenes de lesa patria y la violencia desenfrenada de las fuerzas represivas; aquí, todo debe parecer color de rosa, aunque se cometan los peores actos de terrorismo de Estado.
Ya el pueblo no piensa, solo repite, con las manitas rojas de aplaudir y agitar las banderas; van como en un arria, atados en fila y cuesta abajo, con cabestro y visera.
Cuba sufre, y el asesino sigue implacable. Firme en su propósito y escudado tras represivos escuadrones de la muerte que acosan al ciudadano sin el mínimo de escrúpulos.
“Hay que resistir”, “cambio, para más socialismo” y “Patria o Muerte” son frases reiteradas y vigentes.
Pero el cubano se conforma, y pese a su dolor y desgracia se ríe; utiliza una doble moral heredada por décadas; roba, asalta, se prostituye y corrompe; miente o escucha mentir, y lo cree correcto.
El resultado de un partido único sigue creando hombres con una filosofía corrompida, deforme, vulgar y anti-social. La emancipación es extirpada de la naturaleza humana; el sicario y sus acólitos se parapetan tras el partido, la revolución y el sistema, no importa la decadencia, las ruinas y el desastre humano.
Nos convertimos en ejemplo de solidaridad y exportamos médicos, medicinas, armas y soldados; ya no tenemos nada que dar; pero por esa vía compramos cientos de miles de conciencias en el mundo; tan solidarios llegamos a ser que hasta subvencionamos guerras y guerrillas, y hasta llegamos a apoyar algún que otro grupo terrorista; aunque ahora guardamos luto por las víctimas y la bandera ondea a media asta en honor a los caídos.
Cuba es así de diversa; nada importa el sufrimiento de millones de cubanos; a fin de cuentas, este pueblo nunca conoció libertades y derechos.
Así, hace más de medio siglo la patria permanece en el zurrón del disparate Socialista-Comunista; y la muerte, en la piel de millones de cubanos como herencia.
Fuente: Hablemos Press