El Gobierno cubano intenta reanimar el sector con un plan intensivo que prevé una inversión de $200 millones, basado en un modelo intensivo
BAUTA. Cuba, cuya exportación de cítricos cayó 80% en dos décadas, intenta reanimar el sector con un plan intensivo que prevé una inversión de $200 millones, pese a la devastadora bacteria "dragón amarillo", como parte de la reforma agrícola del Gobierno de Raúl Castro.
El programa, basado en un modelo de agricultura intensiva (mayor rendimiento por área), desarrolla "nuevas siembras" y prevé una inversión de "entre $150 y 200 millones" en los próximos 12 años, declaró a AFP Luis Alberto Torres, director técnico del estatal Grupo Empresarial Frutícola (GEF).
Torres precisó que el plan, que comenzó a prepararse en 2008, prevé la introducción de variedades más resistentes a las plagas, cultivo intercalado de otras frutas y un mayor estímulo a los agricultores.
Tristemente, se ve en los mercados de Cuba en épocas sólo de tres a cuatro tipos de fruta, generalmente guayaba, banano, piña y fruta bomba (papaya).
Algunas frutas tropicales son incluso desconocidas por los cubanos más jóvenes, como el marañón o el níspero. Hoy, empiezan a aparecer.
"Yo estoy embullado (entusiasmado). Este año, vendimos por primera vez 40 toneladas de aguacates (palta) al Canadá", dijo el campesino Leonardo García.
Con más de 112 mil hectáreas de cítricos, Cuba alcanzó en 1990 el récord de 1 millón de toneladas, sobre todo de naranjas y toronjas (pomelos), que vendía frescas a la ex Unión Soviética. (AFP)