Por Jorge Alberto Liriano Linares.
LA HABANA, 14 de septiembre.
Se fue el mes de agosto y
considero digno resaltar la
ola de protestas que tuvieron
lugar a todo lo largo y ancho
de la isla, con la participación
de cientos de cubanos que se
sumaron a los actos
civilistas para ratificar su
apoyo incondicional a la
campaña “Yo sí reclamo el
cambio verdadero”.
Lo cierto es que las protestas en Cuba se vuelven más sistemáticas;
incluso, con la modesta participación del pueblo que va perdiendo
el miedo. Es por ello que el poder, temeroso de que se produzca
una crisis general, no se la piensa dos veces para auxiliarse del
Por eso, cada legítima demanda es catalogada como un acto
vandálico; con lo cual la policía política justifica que campeen los
palos y los arbitrarios arrestos masivos.
Como es lógico, durante años los medios oficialistas -y otros
medios internacionales que viven bajo la sombra de la
dictadura- se han dedicado a silenciar el descontento popular y
la insatisfacción del pueblo con el sistema.
Cabe preguntarse entonces: ¿A qué se debe el incremento de las
protestas en los últimos tiempos?
La líder del Partido Pro-Derechos Humanos en Cuba, Sara Martha
Fonseca Quevedo, dijo al respecto que “cuando un pueblo siente
que la economía y el gobierno están a su favor; tienen pocas
razones para protestar; en cambio, cuando perciben que el sistema
está corrupto y favorece a una minoría, es lógico que sólo piensen
en rebelarse”.
“El movimiento opositor cubano, es pacífico; nuestra principal arma,
ante las injusticias, el atropello, la corrupción, la opresión y el
oprobio de la tiranía es protestar y enfrentar los actos de violencia
del régimen”, dijo.
Aseguró que “resulta imposible vivir de brazos cruzados permitiendo
los abusos de poder, la discriminación y la desigualdad social por
todas partes; el pueblo está consciente y lo sufre. Las nuevas
reformas de la dictadura no solucionan los problemas, es por eso
que estamos tomando las calles para exigir el cambio verdadero. No
más dictadura; no más totalitarismo”.
“Los cubanos también tenemos el derecho a exigir libertades
políticas y sociales. Las protestas van a continuar; el pueblo
humilde no quiere a los Castro en el poder, y por eso se están
sumando a las protestas contra una minoría que se empeña en
seguir robándonos la libertad.
No se puede hablar de cambios mientras persistan la hipocresía,
el cinismo y el doble rasero del régimen y su camarilla de
malversadores y asesinos”.
“Las calles son del pueblo y continuarán las protestas exigiendo
un cambio real”, concluyó la digna y consagrada luchadora.
Mientras un nutrido grupo de activistas, miembros del movimiento
opositor que encabeza, comenzó a vitorear consignas reclamando
libertad y democracia para el pueblo cubano.
Abordamos al incansable y abnegado líder opositor Rodolfo Ramírez
Cardoso, quien argumentó: “Hoy, más que nunca, el pueblo cubano
está consciente del fracaso económico, político y social del sistema
Castro-comunista; las reformas de Raúl Castro no son más que
las patadas de un ahogado que sigue empeñado en nadar hacia la
orilla equivocada; la historia demuestra que el régimen transitó
medio siglo de fracaso en fracaso, ya nadie cree en las promesas;
el pueblo, y principalmente los jóvenes, está sediento de
justicia y democracia”.
“¿Qué nos queda entonces? Pues seguir tomando las calles, único
método posible para demostrarle al mundo que los cubanos
también estamos luchando; ofreciendo nuestras vidas por la libertad
y la democracia”.
“El descontento de la población va en aumento; la protesta es
nuestra principal arma, y resulta imposible dar tregua o enarbolar
banderas blancas ante la opresión. Apoyamos incondicionalmente
la campaña Yo sí reclamo el cambio”, señaló Ramírez.
Todo parece indicar que las protestas en Cuba continuarán en ascenso;
porque las calles son del pueblo, y el pueblo seguirá abogando por
un cambio, un cambio de gobernantes, un cambio verdadero
donde impere la libertad, la justicia, los derechos humanos y la
democracia.
Fuente: Hablemos Press