Por Jaime Leygonier/ Hablemos Press.
La Habana, 6 de Mayo.- Desde fines de los años 90 los
pacientes del habanero Policlínico Hospital de Santos Suárez
frecuentemente resbalan y se accidentan en la rampa de la puerta
de acceso a su cuerpo de guardia, construida por una deficiente
reparación de entonces.
El peligro es fácilmente prevenible, pero ha sido reportado en
vano por el personal y por los accidentados a todos los directores
que han dirigido allí desde la "reparación".
Y resulta una pequeñez comparada con la inutilización de los cinco quirófanos del Hospital ocurrida entonces por reparación deficiente, lo cual es problema general en otros Hospitales, como el Miguel Enríquez.
Una señora mayor de 60 años, el domingo 28 de abril acudió a atenderse de un ataque de asma y al salir resbaló y se fracturó la muñeca. Ahora relata: "Fui por remediarme un problema de salud y salí con dos, el mismo que
llevé y otro peor."
Según una enfermera: "Se han accidentado muchas personas en
esa rampa desde que la construyeron cuando la reparación de los
años 90; estamos cansadas de reportarlo a la dirección y ninguno
de los directores que han desfilado por aquí lo ha resuelto pese
a que el remedio es simple: Si no hay material adecuado para
cubrir el piso, hacerle algo de albañilería que impida que la
rampa sea resbalosa. Peor problema es que los cinco
quirófanos del Hospital, excelentemente construidos en
los años 50, quedaron inutilizados por la reparación de los 90,
debido a que los alteró incumpliendo requisitos sanitarios. En
compensación, el edificio conservó problemas constructivos y filtraciones".
La dirección de este policlínico hospital es Cocos y Rabí, Santos
Suárez. En Luyanó, el barrio vecino, el Hospital Miguel Enríquez
está en condiciones constructivas deplorables, pese a su
inauguración por Fidel Castro en 1986 y su estado de perpetua
reparación y ruina.
De sus nueve quirófanos originales, sólo funcionan dos y uno
de ellos lo cierran frecuentemente por tupiciones de alcantarillado
que hacen brotar materias fecales en el salón de operaciones.
Los restantes siete quirófanos están en ruinas y con filtraciones,
también hay filtraciones en la planta alta y ello obligó hace años
a cerrar varias salas, entre ellas la sala de quemados.
Un señor testimonia su sorpresa hace varios años cuando al transitar
por un corredor hacia una consulta de ese hospital vio en el
techo, por el conducto de aire acondicionado, una filtración
de agua sanguinolenta que goteaba al pasillo.
Quien escribe, cuidando a un paciente el año pasado, encontró que
en cierta habitación para abrir el lavamanos, que está fuera
del baño, y para descargar el inodoro es necesario maniobrar
la llave de paso que se encuentra dentro del baño.
Y en el otro baño es necesario encaramarse en una silla para poder
abrir el grifo de la ducha.
El Hospital Miguel Enríquez es ampliación de la antigua Quinta
La Benéfica, hospital de principios del siglo XX, que parece
un pueblo fantasma, también en reparación eterna.
Pero cuyo quirófano planean reparar para servicio del Hospital
Miguel Enríquez, !por tener mejores condiciones que los modernos
de éste!
Varios pisos altos del Miguel Enríquez tienen corredores sin
alumbrado eléctrico y con ventanales hasta el piso que carecen de
cristales y por ello resultan peligrosos, particularmente de
noche, lo cual facilitó ya el suicidio de un paciente.
El público explica las reparaciones eternas y sin efecto de los
hospitales como resultado de inmensa malversación de
materiales de construcción y de recursos, por corrupción de alto
nivel.
En Cuba no existe responsabilidad personal o institucional ni
reclamaciones por accidentes o perjuicios productos de negligencia,
trabajos mal ejecutados, obstáculos arquitectónicos o mala praxis
médica. - Y si alguna pobre legislación existe jamás la aplican.