
Por Jaime Leygonier/ Hablemos Press.
La Habana, 30 de agosto.― Una comisión de expertos dictaminó antes de 1985 que varios medicamentos de amplio uso en Cuba debían ser retirados por su ineficacia o efectos nocivos, pero el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) hizo caso omiso del estudio, según fuentes del MINSAP.
Después de más de 25 años de ese dictamen negativo, esos medicamentos continúan en producción por la industria farmacéutica cubana, son prescriptos por los doctores, entregados a hospitalizados y vendidos en las farmacias. Y la mayoría del personal médico desconoce el problema.
En el listado de medicamentos figuran el Benatón, del cual la comisión dictaminó que su beneficio para la circulación es falso, y el Meprobamato, sedante y relajante muscular prohibido hace años en E. E. U. U. y en otros países por sus efectos negativos y la adicción que crea.
Ambos son de consumo masivo en Cuba.
Este silencio contrasta con la propaganda encaminada a atraer pacientes extranjeros haciéndoles creer que en Cuba encontrarán la cura milagrosa para la retinosis pigmentaria -mediante cirugía- y el vitíligo.
Lo cual es falso, pues para ambos padecimientos el MINSAP cobra a los extranjeros tratamientos que pueden aliviarlos pero no curar.
Siempre que las recomendaciones de los científicos dependen de la decisión del poder político la ciencia es desoída.