La ciudadana Yuneisy de la Osa Fajardo, una joven de 28 años de edad, que se encontraba con 38 semanas de gestación, ingresó en el Hospital Nacional Enrique Cabrera, en La Habana, con dolores de parto y repetidas contracciones, el pasado 6 de enero. La doctora jefa de sala, quien dijo llamarse Milagro, le recomendó que debía tener paciencia, pues su parto podía ser complicado, ya que tendrían que practicarle una cesárea y en esos momentos carecían de personal médico.
Según relata Fajardo, la doctora le aseguró que además de las limitaciones de personal asistencial tampoco contaban con el equipo de ultrasonido y el instrumental necesario.
“Fui víctima de los más inescrupulosos maltratos”, relató la joven y agregó: “Me dejaron abandonada en una habitación, acostada en una cama cuyas sábanas y colchón estaban empapados de sangre; ahí pasé los días más difíciles de mi vida, soportando dolores extremos y temiendo por la salud de mi bebé”.
Explica que “en la madrugada del 9 de enero, luego de 72 horas de angustia, dolor y sangramientos, los dolores cesaron y el bebé dejó de moverse” en su vientre.
Asegura que dos horas más tarde le realizaron la intervención quirúrgica y le extrajeron la criatura sin vida; “incluso se había defecado dentro del vientre”.
La joven víctima de la negligencia médica se encuentra en su hogar recuperándose física y psicológicamente de los efectos devastadores de esa experiencia tan traumática y ha pedido a la prensa independiente que publique su caso para que el mundo conozca del crimen cometido por las autoridades médicas cubanas contra ella y su bebé.
“Responsabilizo a las autoridades médicas del Hospital Nacional Enrique Cabrera, al gobierno y a su máxima dirección política por la muerte de mi hijo. Los acuso de complicidad, por encubrir y justificar estos crímenes, que se cometen en muchos centros de salud con absoluta impunidad”, concluyó De La Osa Fajardo.
Fuente. Hablemos Press
