Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, y su homólogo cubano, Bruno Rodríguez, volverán a hablar cuando se conozca la sentencia del dirigente de Nuevas Generaciones Ángel Carromero, que será juzgado el próximo día 5 en Bayamo (Cuba) por el accidente de tráfico en el que perdieron la vida dos disidentes, entre ellos Oswaldo Payá. Así lo han acordado ambos en la reunión de 45 minutos que han mantenido esta tarde en la sede de Naciones Unidas en Nueva York.
Rodríguez, según fuentes diplomáticas, ha confirmado que el proceso será oral, por lo que no espera que se dilate. El Gobierno español quiere que, una vez que la sentencia sea firme, Carromero sea expulsado de la isla, tanto si es absuelto como condenado. En este último caso podría aplicarse el convenio que prevé el cumplimiento de la pena en España.
El fiscal pide siete años de cárcel por homicidio imprudente, mientras que las familias de las víctimas no han presentado acusación.Carromero está detenido en Cuba desde el día del siniestro, el pasado 22 de julio.
La entrevista, que fuentes diplomáticas españolas calificaron de “muy cordial”, sirvió para abordar otros asuntos, como las relaciones entre Cuba y la UE –lastradas por la posición común, que La Habana rechaza y España ha renunciado a modificar-- y la próxima cumbre iberoamericana de Cádiz. Está previsto que Cuba esté representada en Cádiz por el propio canciller, aunque esta decisión no es definitiva, según fuentes diplomáticas españolas. Cuba apoya la continuidad de las cumbres iberoamericanas pero, como la mayoría de los países, aboga por abrir un “proceso de reflexión” sobre su futuro.
Margallo también aprovechó el foro que supone la Asamblea General para entrevistarse con el jefe de la diplomacia iraní, Akbar Saleli, una cita que sería impensable en Madrid o Teherán. Su antecesora, Trinidad Jiménez, ya intentó celebrarlo el año pasado, pero debió suspenderlo tras el incendiario discurso del líder iraní, Mahmud Ahmadineyad, en Naciones Unidas.
El encuentro, que fuentes españolas consideraron “de interés”, estuvo motivado por la “preocupación de la comunidad internacional por el programa nuclear iraní” y sirvió para que Margallo animara a su colega iraní “a colaborar con la OIEA [Organización Internacional para la Energía Atómica] y mostrar mayor flexibilidad en las negociaciones”, según las mismas fuentes El ministro español trasladó sus deseo de que las relaciones políticas y económicas, condicionadas por el contencioso nuclear, “se puedan normalizar”. España ha sido uno de los países más afectados por el boicot de la UE al petróleo iraní, ya que importaba de dicho país el 14% del crudo.