Por Jaime Leygonier/Hablemos Press.
La Habana, 10 de Enero.- Asfixiándose por un grave problema
pulmonar, Gregorio Luís García Pérez, fue “atendido”, durante tres
horas, con un balón de oxígeno vacío, en el policlínico Wilfredo Pérez
Pérez.
Era evidente que el balón no funcionaba; el hombre pedía ayuda
y la enfermera le dijo: “Aun tiene un poquito”, según informe de un
paciente que fue testigo del incidente.
Al fin, un camión trajo un balón lleno de oxígeno con el que
pudieron socorrerlo hasta su remisión a otro hospital.
En el policlínico, no pudieron hacerle un electrocardiograma por no
funcionar el equipo; comunicaron con otro policlínico para que le
hicieran esa prueba, pero allí también había problemas que impedían
realizar el electrocardiograma.
El hecho ocurrió el 7 de Enero en el policlínico Wilfredo Pérez, en el
habanero barrio Obrero, pero pudo ocurrir en cualquier
otro centro hospitalario.
Según lo establecido, los policlínicos brindan atención primaria,
pero sin competencia para asistir casos graves; el médico a
cargo, al comprender la gravedad de García Pérez, cuyos
pulmones se llenaban de líquido, firmó el documento de remisión
para el Hospital Miguel Enrique, pero durante varias horas
no hubo ambulancia para trasladarlo.
El paciente declaró que temía morir antes de llegar al Hospital,
pero que también sentía temor que lo llevaran para el Hospital
Miguel Enrique, pues hacía un par de años acudió allí con una
obstrucción intestinal y le diagnosticaron indigestión remitiéndolo
para su casa.
Gracias a relaciones personales, los familiares gestionaron el ingreso
de García Pérez en el Hospital militar Fructuoso Rodríguez, y cuando
al fin apareció una ambulancia para otro paciente, convencieron al
chofer para que lo incluyera en el viaje y lo dejaran allí, donde
actualmente es atendido con mejores recursos.