Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Por: Julia Estrella Aramburu Taboas
La Habana/ 6-5-2014
Red Cubana de Comunicadores Comunitarios/ Fotos cortesía de Martha Beatríz Roque Cabello
El absurdo no está solo en el cine de ficción: Doctora forense, en el momento de certificar una muerte, sufre el desplome de una “barbacoa”
En la calle Águila 836, entre Gloria y Corrales, municipio Habana Vieja, el pasado martes 29 de abril amaneció en muy mal estado. Un señor de nombre Hipólito, al que cariñosamente los vecinos le apodaban Polito, de unos 50 años de edad, alcohólico y desempleado amaneció muerto. Casi siempre vendía dulces en la entrada de su vivienda, de la cual tenía una parte alquilada a un matrimonio joven.
A las ocho de la mañana, esta pareja se levantó para ir a su trabajo, pero vieron que Hipólito todavía permanecía durmiendo, cosa que les extrañó, pues él siempre madrugaba.
Al regresar, a las 4:00 pm, de su trabajo, se percataron de que todavía Hipólito se encontraba en la cama y lo fueron a despertar. Pero fue inútil: había fallecido. Estaba frío y rígido. La pareja llamó a la Unidad de Policía cercana, que envió varias patrullas, un carro de bombero, boinas negras, un vehículo de Medicina Legal y una ambulancia.
Una doctora, que ocupa el cargo de Médico de la Familia, entró al inmueble para diagnosticar la muerte y asegurarse de que el cadáver fuese trasladado a Medicina Legal, pues el occiso no tenía familia. Mientras se encontraba dentro -junto a un vecino- se desplomó la barbacoa (añadido interior de una vivienda) pero, de forma inexplicable, la cama donde yacía Hipólito no se cayó.
Se lesionó la doctora. Recibió fuertes golpes y una fractura en el brazo. El vecino también tuvo fractura, pero en el tobillo.
Como si fuera poco, a las 5:00 pm, no se sabe si por curiosos o para robar, dos trabajadores de la panadería ubicada frente de la vivienda de Hipólito, entraron dándole una patada a la puerta para abrirla, pero el matrimonio alquilado se encontraba dentro de la casa y salió, lo que provocó una discusión que terminó en golpes.
Al fin, a las 6:00 pm, se llevaron el cadáver. Hipólito ya puede descansar en paz.
Fuente: Cubanet.org