Un niño recoge café en la serranía Granmense. Particulares cubanos recogen café en la Sierra Maestra. Cafetales del estado. Campesinos preparan su café. Fotos: Roberto Guerra.
La Habana, 31 mayo.―Las plantaciones del café cubano, actualmente no superan la producción de 0,12 ton/hectárea, lo normal sería lograr al menos 0,40 ton/hectárea.
La falta de viveros, para potenciar las posturas del cafeto por más de dos décadas desapareció resultando que las plantaciones primitivas son el 80 % y que reducen los rendimientos en forma galopante.
Las granjas cafetaleras, el 90 por ciento son del Gobierno. Los bajos precios pagados al productor privado no estimulan a éstos en lograr grandes producciones. Los privados en estos últimos 20 años (período especial) han preferido vender pocas cantidades en la bolsa negra que le resulta lucrativo.
Cuba, cosechó en el decenio de 1955 al 1965 más de 46 000 toneladas, reportando un rendimiento medio de 29 ton/hec. Y, el record fue en 1961 de 60 mil 300 toneladas, cifrando un rendimiento medio de 36 ton/hec.
Por otra parte, en la era revolucionaria se han logrado sólo producciones del 10 % respecto a los años del boom-café en Cuba.
Guantánamo, con el 47 por ciento de la producción nacional, las plantaciones están despobladas y en estado fisiológico sombrío. La Sierra del Escambray con el mejor café de Cuba y los primeros del mundo la situación es más crónica.
La falta de medios de aperos de labranza, fertilizantes, transporte, ropa y zapatos en las tiendas integrales que desaparecieron en la era revolucionaria, es la evidencia del total del olvido a los serranos cubanos, relegado por el Gobierno “revolucionario” que se sirvieron para esconderse en la Guerra de Guerrilla a finales de la década de 1950 contra el régimen del General Fulgencio Batista.
El estado de cosas en Cuba es tal, que otro general, el general Raúl Castro, el actual mandante de Cuba, reconoció públicamente en la pasada Asamblea Nacional de diciembre del 2010, que los ingenieros cubanos cultivadores del aromático grano, asesoraron a Viet Nam en la introducción del cultivo del café y hoy es un exportador y Cuba es un importador, lo que la pirámide está invertida. Y dijo: “está bueno ya de echarle la culpa al bloqueo yanqui”.
Castro, en otra idea megolomaniaca, se le ocurrió a finales del decenio de 1960, rodear a La Habana con cafetales de la variedad Caturra, un café de sol que se cultiva en las haciendas Brasileña, sin tener en cuenta los estudios de suelos.
Castro aseguró que el caturra serviría para el auto consumo, en solo cinco años abarrotaría la demanda nacional y las plantaciones serranas para la exportación, pues ni uno ni lo otro.Así están las cosas en Cuba, donde el castrismo, léase, Fidel Castro, pone el ojo, ahí mismo instala la bala del cáncer y aflora la desidia, el tedio, el ocio, y en fin, la destrucción de una nación entonces próspera.



