Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
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Las autoridades no salen de su asombro ante la pérdida del acuerdo que
legalizó, en 1991, la extinción de la Unión Soviética. Creen que fue vendido
a un aficionado
Uno de los tres firmantes del acuerdo que certificó en diciembre de 1991 la
defunción de la Unión Soviética, el bielorruso Stanislav Shushkévich, no sale
de su asombro desde que supo que ese histórico documento ha desaparecido.
“Lo han tenido que vender a alguien aficionado a los documentos raros e
históricos”, señaló a Efe en conversación telefónica desde Minsk.
Shushkévich decidió interesarse por el paradero del original en bielorruso del
documento cuando se disponía a escribir sus memorias, pero el Ministerio de Exteriores de Bielorrusia le respondió que ya no lo tenía en su poder.
“Yo quería el original, pero es que la versión en ruso también se ha
esfumado. Después de estampar mi firma en el documento, éste fue
entregado al encargado de protocolo de la Cancillería bielorrusa”, dijo.
El ex presidente del Parlamento bielorruso, que con la desintegración de la
URSS se convirtió en el primer jefe de Estado bielorruso, recuerda que él
mismo hizo varias copias y las repartió entre las principales estructuras de poder
de la república.
Sea como sea, una vez superada la sorpresa inicial, Shushkévich descarta que
este incidente “pueda tener alguna secuela jurídica en relación con la
desaparición de la URSS” como Estado de derecho.
El último dirigente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, Mijaíl
Gorbachov, tampoco pudo eludir hablar el sábado sobre este asunto con
ocasión de su 82 cumpleaños.
“¿De verdad? Interesante. Pues, entonces hay que restablecer la URSS.
Si los documentos del Acuerdo de Bielovézhskaya Puscha ya no existen
de verdad y hay que restaurar lo que había, estoy dispuesto a regresar”, dijo
en declaraciones al diarioKomsomólskaya Pravda.
Ya en tono más serio, Gorbachov, que es tachado de traidor por muchos
nostálgicos por permitir la desaparición del Estado totalitario, destacó: “Nadie
me relevó del cargo. Yo mismo me fui”. “Ya no se puede dar marcha atrás”,
resaltó.
Mientras, el entonces viceprimer ministro y secretario de Estado ruso, Guennadi
Burbulis, recuerda en declaraciones a la prensa local que la copia que
correspondía a la parte rusa fue entregada al ministro de Exteriores,
Alexandr Kózirev.
“Había tres ejemplares y cada uno tenía su variante en ruso, bielorruso y
ucraniano. Espero que (la rusa) esté bien guardada en los archivos del
Ministerio de Exteriores”, dijo Burbulis, quien también firmó el documento
junto al presidente ruso, Borís Yeltsin.
Burbulis añadió que “el acuerdo fue ratificado por los Parlamentos de Rusia,
Bielorrusia y Ucrania, y los documentos fueron presentados ante la ONU”, que
reconoció a Rusia como sucesor jurídico de la URSS.
“No hay motivos como para valorar la venta de uno de los ejemplares
del documento como una amenaza a la legitimidad”, subrayó, aduciendo
que el reconocimiento de la comunidad internacional es suficiente garantía
de su vigencia.
Precisamente, Burbulis fue quien propuso la víspera de la firma la frase que ha
pasado a la historia en Bielovézhskaya Puscha, un vedado natural bielorruso
en que solían cazar los dirigentes soviéticos.
“La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas ha dejado de existir como
sujeto de derecho internacional”, decía el acuerdo de dos páginas firmado el
8 de diciembre de 1991.
En cambio, el escritor y publicista Alexandr Projánov, reconocido nostálgico
comunista, no descarta que existan fuerzas que aprovechen la desaparición
del original del documento para intentar rescatar la URSS.
“El original es un documento marco. Si desaparece, da pie a especular con
una conspiración. Digamos que existe un grupo de gente que quiere
denunciar el acuerdo y hace desaparecer el original. La ausencia del documento
les da derecho a proclamar que la URSS existe 'de jure'”, dijo.
Por su parte, Shushkévich insiste en que la defunción de la URSS “no fue una conspiración. De hecho, no teníamos pensado firmar un acuerdo. Simplemente, debíamos constatar en un documento quiénes éramos y cuál era la situación
de la URSS en ese momento”.
“Había que ser valientes. De lo contrario, podría haber estallado una guerra civil”, comenta.
El bielorruso señala que nunca llegó a consultar con Gorbachov, que intentó
conservar la mancomunidad eurasiática por todos los medios, incluida la creación
de una Unión de Estados Soberanos. “Gorbachov era primero comunista y sólo
después un demócrata”, aseguró.
El Estado totalitario comunista desapareció definitivamente el 25 de
diciembre de 1991, cuando Gorbachov, renunciando a la ulterior lucha política
con los líderes republicanos, que amenazaba con tornarse en un conflicto civil,
admitió en un discurso por la televisión el fin de la URSS.
“Había que luchar por la integridad territorial de nuestro Estado de manera más insistente, coherente y osada, y no esconder la cabeza bajo la arena, dejando
el culo al aire”, dijo posteriormente Vladímir Putin, actual presidente ruso.
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