Recién acabo de regresar de un viaje corto a Estocolmo, Suecia, a donde fui invitada por el gobierno de ese país para participar en el Stockholm Internet Forum, Internet Freedom for Global Developmen, que sesionó los días 22 y 23 de mayo. Allí tuve la oportunidad de coincidir con otros activistas cubanos residentes en la Isla, con los cuales participé en un seminario sobre Cuba que tuvo lugar en el Parlamento sueco, así como en un panel sobre libertad de prensa en América Latina, en la sala de prensa adjunta al Ministerio de Exteriores de Suecia; actividades ambas no relacionadas con el programa del evento.
En solo pocos días de estancia en Estocolmo visitamos un periódico local, la sede de Reporteros sin Fronteras, las oficinas de ECPAT –una ONG que lucha contra la prostitución y pornografía infantil y el tráfico de menores–, y la sede de Civil Rights Defender. También fuimos invitados al lanzamiento del libro Hay que sacar al policía de la cabeza, editado por el Centro Internacional Liberal Sueco, un reportaje sobre la realidad de la Isla entre 1998 y 2012 y la lucha pacífica por la democracia, desde la visión del analista Erik Jennische.
Por supuesto, también me las arreglé para pasear un poco y conocer algo de la ciudad, su gente y sus lugares.
Algunos lectores habituales me han escrito pidiéndome que comente en este blog cuáles considero mis impresiones más importantes en esta experiencia y de qué manera podrían ser de utilidad para la lucha por nuestros derechos en Cuba. En lo personal, me impresionó muy gratamente la acogida de los cubanos que animan la revista Misceláneas de Cuba, con sede en Suecia, con quienes tuvimos el privilegio de compartir a través de varios encuentros que ellos habían preparado para nosotros, conocer personalmente a otros con los que solo había mantenido correspondencia hasta ese momento (como es el caso de Hugo Landa) y a las decenas de cubanos residentes allí y en otros países de Europa que demostraron una solidaridad impresionante con la lucha que llevamos dentro de Cuba. Comprobar los vínculos que nos unen a cubanos de todos los puntos de la diáspora es motivo de inspiración y esperanza en medio de la aridez totalitaria en que vivimos.
Por otra parte, las sesiones del evento pusieron en evidencia el atraso tecnológico y el desamparo informático en Cuba, además de que muchos delegados se solidarizaron con la causa de la libertad de expresión, de información y de prensa que reclamamos los cubanos. Algunas estrategias de trabajo de varias organizaciones e instituciones suecas pudieran resultar útiles en el caso cubano y establecimos vínculos con éstas para implementar agendas propias, adecuadas a nuestra realidad.
No faltó algún que otro alabardero izquierdoso entre los participantes de esta región, que nos cuestionaron nuestro derecho a reclamar libertad cuando “los cubanos tienen garantizados la educación y la salud gratuitas”. No repetiré la respuesta que recibieron de nuestra parte, baste decir que no los volvimos a ver ni pretendieron boicotear nuestras presentaciones públicas, por su propio bien.
A aquellos que se han sentido muy preocupados en cuanto al financiamiento de este viaje, les responderé a título personal, no porque lo merezcan sino en aras de la transparencia, que fui invitada por el Ministerio de Exteriores del gobierno sueco, que generosamente asumió todos los gastos de pasaje, alojamiento y alimentación. Aprovecho para agradecer públicamente desde este espacio las muchas atenciones recibidas por todos los organismos suecos con los que tuve contacto y en particular por dicho Ministerio.
Finalmente, tengo la esperanza de que en próximas ediciones de este Forum, los cubanos participantes tengan la oportunidad de narrar una realidad diferente a la que tenemos en el presente. Por lo que a mí respecta, seguiré haciendo lo posible para contribuir a que así sea.
Fuente: Blog-SinEvasion




