Por Ernesto Aquino/ Hablemos Press.
La Habana, 24 de septiembre.- El socialismo, es
un proyecto social de marginales y arribistas; es
la avalancha de todo lo peor del egoísmo y la maldad
del ser humano precipitándose sobre lo más hermoso
de la vida con su carga de crímenes y mendacidades.
Las pretensiones del igualitarismo, en cualquiera de
los órdenes que se quiera practicar, no pasa de ser –
en el mejor de los casos- una ilusión retorcida,
elaborada en el rincón más estrecho y oscuro de la ignorancia perezosa;
una ideología condenada al fracaso por su desacuerdo con la
naturaleza humana.
Y no se trata de un criterio personal, afectado más o menos por
las preferencias; es mucho más simple, aunque muy dramático
y extraordinariamente doloroso. Se trata de revelaciones escandalosas
de la historia, que los procesos democráticos han hecho públicas y
que forman parte del patrimonio de la memoria histórica y
constituyen pruebas irrefutables del alto grado de criminalidad
que caracteriza a los regímenes socialistas.
Cuba, exhibe los índices más elevados de fracaso e incompetencia de
este perverso experimento marxista.
El estado de indigencia moral, espiritual y profesional en que se
haya empantanado el desarrollo humano en nuestro país sólo puede
ser resuelto a través del compromiso de todos los cubanos con la
verdad,el orden, la libertad y la justicia.
