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Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.

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Disidencia cubana dividida por el papel de la Iglesia ante el Gobierno

5 de abr de 2012  


Foto: REUTERS/Desmond Boylan

 

(LA HABANA, 5 de abril, AFP) - La Iglesia Católica en Cuba y su líder, el cardenal

Jaime Ortega, quedaron en medio de una polémica que arrecia entre los

 disidentes, unos críticos y otros favorables por su gestión como

interlocutores ante el gobierno comunista, tras la visita del Papa Benedicto

XVI a la isla.

Mientras el Vaticano y el gobierno de Raúl Castro consideran positiva la visita

papal, celebrada del 26 al 28 de marzo, sectores de la oposición, dentro y fuera de

Cuba, lanzan barro o flores sobre Ortega y la Iglesia.

Algunos critican a los jerarcas católicos de actuar como “aliados del

régimen”, mientras otrosvaloran como “extraordinario” lo obrado por la

Iglesia.

El opositor moderado Manuel Cuesta Morúa dijo que las detenciones de unos

150 disidentes para impedir protestas en la visita papal fueron una “primavera

Orteguiana”, por “la cabeza visible de un proceso ignominioso que ha entrado ya

en la historia de la Iglesia en Cuba”.

Al decir “primavera”, evocaba el encarcelamiento de 75 opositores en 2003, conocido como la “primavera negra”.

Algunos critican a los jerarcas católicos de actuar como “aliados del régimen”

Una publicación anticastrista de Madrid, el Diario

de Cuba, fue más lejos al describir la visita

papal como una “farsa” y acusar al cardenal

Ortega de supuestos actos de nepotismo y

corrupción con bienes de la Iglesia.

“Benedicto XVI y la Iglesia Católica de Cuba acaban de protagonizar, como aliados

del régimen de La Habana, una farsa que privó a centenares de católicos del encuentro

con su líder espiritual, en tanto obligó a miles de personas, ajenas a esa fe, a

participar en las celebraciones”, aseguró la publicación en un editorial.

Ortega, que es arzobispo de La Habana y artífice del diálogo establecido en mayo

de 2010 con el gobierno de Raúl Castro, ha soportado las críticas en silencio.

La bloguera disidente Yoani Sánchez afirmó que “cada minuto alcanzado por la

jerarquía eclesial en los medios masivos y a cada palabra intercambiada

en la mesa de negociación con el gobierno, le ha correspondido también su

porción de pérdida y de descalabro”.

“No nos engañemos, la clandestinidad de las catacumbas es más

coherente con el discurso de Cristo que la cómoda cercanía al

trono”, agregó.

Pero el papel de la Iglesia fue defendido por el influyente empresario

cubano-estadounidense Carlos Saladrigas, quien dejó décadas de anticastrismo

radical y ahora aboga por lazos entre la diáspora cubana y la isla.

Saladrigas, que viajó a Cuba para la visita del Papa con cientos de peregrinos

de Miami -bastión del anticastrismo-, explicó después en una conferencia

organizada por la Arquidiócesis de La Habana que el trabajo de la Iglesia ha

sido “extraordinario”.


“Los que dicen allá (en Miami) que la Iglesia ha abandonado al pueblo

están totalmente equivocados, la Iglesia tiene un amor profundo y un

amor maternal por su pueblo”, señaló Saladrigas en presencia de

disidentes, religiosos, académicos, peregrinos de Miami y simpatizantes del

gobierno.La Iglesia “nunca ha abandonado y nunca abandonará al pueblo

cubano y eso se demuestra en su preocupación por esos procesos de cambio

que no son fáciles y están fraguados de peligros y amenazas”, subrayó.

El empresario logró frustrar en 1998 el viaje de peregrinos de Miami a la visita

del papa Juan Pablo II a la isla, que marcó el deshielo en las relaciones Iglesia-Estado.

Para Roberto Veiga y Lenier Domínguez, editores de la revista católica Espacio

Laical, existen coincidencias entre la Iglesia y el gobierno en la ampliación de la

libertad religiosa, la condena al embargo de Estados Unidos y la necesidad de dar

solución a los problemas migratorios.

Pero prevalecen diferencias en “los derroteros inmediatos que debe seguir

el país para concretar un modelo sociopolítico que garantice una más amplia

participación”, según destacaron en un artículo conjunto.

El académico cubano Arturo López Levy, de la Universidad de Denver (EEUU),

cree que la Iglesia ha sabido ganar espacios con el diálogo, a diferencia de la

oposición “radical” que usa otros métodos.

“La Iglesia recupera gradualmente espacios sociales, y luego, negocia el

reconocimiento de los mismos” a diferencia de “la oposición política radical

que, a través de actos dramáticos (…) reclama la aceptación de un

pluralismo débilmente organizado sin convocatoria popular”, escribió López Levy.

“La Iglesia quiere expandir su presencia social, desde un nacionalismo

leal, en el que sus valores, intereses e ideales son reconocidos como legítimos,

aun cuando son distintos de los postulados por el Partido Comunista en el

gobierno”, añadió.

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