Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
El VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), que concluyó el martes, dio luz verde a reformas vitales para sacar del foso a la economía, pero dejó a la sombra un esperado “rejuvenecimiento” de su cúpula gobernante, creen analistas.
“Es irónico pero un Congreso que ha abogado por sustanciales reformas ha elegido a un grupo conservador para implementarlas. ¿Hasta dónde llegará? Hasta donde Raúl Castro decida”, opinó Arturo López-Levy, experto cubano de la Universidad de Denver (EE.UU.)
No obstante, observó que en un buró político de solo 15 miembros los tres integrantes más jóvenes provienen de la esfera económica, entre ellos el nombrado zar de las reformas, Marino Murillo, de 50 años.
“Es evidente que el proceso de cambios tendrá su baluarte institucional en la creada Comisión para la Implementación y el desarrollo de la reforma económica encabezada por el exministro de Economía, Marino Murillo”, sostuvo.
El plan de reformas económicas incluye el recorte de medio millón de empleos estatales, la expansión del sector privado y cooperativo, apertura del mercado inmobiliario y descentralización, pero sin abandonar el modelo planificado.
El buró político elegido el martes incluye a seis generales, entre ellos el presidente Raúl Castro, cuyas edades oscilan entre 69 y 79 años.
Pero la sugerencia de Raúl de limitar a diez años el período en los cargos del partido y el Gobierno animó a la isla.
“(De aprobarse) impedirá a los líderes futuros de hacer lo que los hermanos Castro hicieron”, dijo Paolo Spadoni, profesor de ciencias políticas en Augusta State University de Georgia, aludiendo al más de medio siglo que ha pasado en el poder tras la revolución de 1959.
“Un legado clave de Raúl Castro será el de poner fin a la inmovilización en las más altas esferas de poder que ha caracterizado el sistema político cubano en los últimos 50 años”, consideró.