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Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.

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Economista: “Los cambios de Raúl Castro fueron diseñados para que todo siga igual”

Más de un centenar de economistas y académicos, cubanos y de otros países, se encuentran reunidos desde el pasado jueves y hasta este sábado 6 de agosto en Miami para debatir los recientes cambios en Cuba.

La reunión es auspiciada por Asociación para el Estudio de la Economía Cubana (ASCE) en el hotel Hilton del downtown de Miami y se centra en la evolución reciente de la situación económica, política y social de Cuba y los desafíos para el futuro, bajo el título de “Cuba’s Evolving Socio-Economic and Political Lanscape”.

 

Cuentapropista en Santiago de Cuba.

Esta es la 21ra. Conferencia de la ASCE, que cada año reúne en Miami a imp[ortantes figuras del mundo académico, económico y financiero.

CaféFuerte reproduce a continuación fragmentos de la ponencia enviada al evento por el economista independiente Oscar Espinosa Chepe, ex prisionero de la Causa de los 75 y residente en Cuba. El texto de Espinosa Chepe fue leído durante la jornada de apertura el evento.

Situación económica, política y social de Cuba (fragmento)

Por OSCAR ESPINOSA CHEPE

El período transcurrido desde la última Conferencia de la ASCE, celebrada a fines de julio del 2010, hasta hoy, ha estado  lleno de acontecimientos. A inicios de agosto, el Presidente Raúl Castro en un discurso pronunciado con motivo de la celebración de una reunión de la Asamblea Nacional, anunció la ampliación del trabajo por cuenta propia y la posibilidad de comercializar las producciones, así como que pueda contratarse en ese marco fuerza de trabajo por  particulares, eliminando una prohibición mantenida por el régimen por decenios con carácter de dogma, a tal punto de  todavía estar  inscrita en el Artículo 21 de la Constitución.

El General  Raúl Castro en esa oportunidad se refirió además al inicio de un programa por etapas de racionalización  del personal sobrante en los centros de trabajo, en un monto de 1 300 000 personas, aproximadamente el 25,0% de la fuerza de trabajo empleada.

La controlada Central de Trabajadores dio a conocer un Pronunciamiento en septiembre sobre los mecanismos para el despido de los trabajadores. En el documento se señala que de acuerdo al calendario establecido estaba previsto reubicar a 500 000 personas hasta abril del 2011, objetivo posteriormente incumplido por disimiles razones.

En octubre se dieron a conocer los instrumentos legales para la implementación del trabajo por cuenta propia, y el 8 de noviembre se anunció la convocatoria  al demorado VI Congreso del Partido Comunista para realizarse en  abril de 2011.  En los Decretos-Leyes referidos al trabajo por cuenta propia y más tarde en el Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social, quedó claro que las concepciones oficiales para salir de la crisis eran insuficientes.

Esos documentos  evidencian el propósito de realizar tardíos y pequeños cambios para mantener la fuente real de los problemas: un sistema absolutamente disfuncional y  totalitario que ha llevado la nación al más completo desastre y a la incierta dependencia de factores externos.  Esos documentos denotan que los cambios fueron diseñados para que en esencia todo siga igual, quede resguardado el poder omnímodo y los privilegios detentados por un grupo de personas durante más de 50 años.  Soslayan la verdadera génesis de los problemas y exponen medidas que se quedan a mitad del camino, llenas de limitaciones y prohibiciones.  Repiten los errores  anteriores cometidos en la entrega de tierras en usufructo o en el pago por resultado a los trabajadores, implementadas sin tener en cuenta una concepción integral de la economía.  La entrega de más de un millón de hectáreas de tierra no ha logrado el incremento de la producción agropecuaria.

Esto se debe a que el estrecho tutelaje estatal  ha quedado intacto, bloqueando y desalentando las capacidades productivas, mientras Cuba continúa comprando en el exterior el 80,0% de los alimentos de la canasta básica.  Similar ocurre en el ámbito salarial con el pago por resultado, al no eliminarse la excesiva burocratización en el sistema empresarial y sin garantizarse el fluido suministro de abastecimientos a los centros de trabajo, ni existir una organización laboral idónea.

La restructuración laboral, que se pensaba abarcaría  500 000 trabajadores  en su primera etapa a finalizar en abril de 2011, no fue cumplida y se encuentra actualmente semi-paralizada, ante todo por la imposibilidad de crear nuevos puestos de trabajo, dado el insuficiente desarrollo del cuentapropismo.

La reorganización de la fuerza de trabajo en Cuba es indispensable. Pero sin crear nuevos empleos para ubicar al personal despedido, esta tarea es imposible de materializar. De esta manera  los centros de trabajo continúan con las plantillas infladas y como consecuencia sigue bloqueado el incremento de la productividad, la eficiencia, la disciplina, y el incremento del salario  para que motive al trabajador, en un país donde equivale a 18 dólares aproximadamente como promedio mensual, según los últimos datos oficiales.  El proceso de racionalización, demorado por tantos años, se quiso hacer de forma muy rápida, sin la preparación adecuada para  tener éxito, ni la organización para que en un plazo tan breve se pudiera reubicar una cantidad tan grande de trabajadores.

En ese escenario se planteó efectuar la racionalización por ¨comisiones de expertos¨, compuestas por 5 o 7 personas, elegidas en asambleas en los centros de trabajo, con el evidente propósito de responsabilizar a los  trabajadores con el complicado proceso, cuando se trata de una tarea que compete totalmente a la administración.

Paladar en Pinar del Río

Ni siquiera fue organizado un mercado mayorista para abastecer a los cuentrapropistas, por tanto no tienen dónde comprar los insumos en condiciones razonables  para realizar las   producciones y prestar los servicios. La opción que tienen es adquirirlos en las caras tiendas de venta en divisas o en el mercado negro que seguramente se ampliará ante la falta de previsión del Estado.  Todo esto está unido a altas tasas de impuestos, en un país donde durante decenios fueron suprimidos todos los mecanismos tributarios, por lo que falta una cultura al respecto.

El colmo de la falta de preparación del proceso se aprecia  en contradicciones entre las decisiones tomadas para ampliar el cuentapropismo y artículos de la Constitución, que no ha sido reformada.  Indudablemente, el anuncio del 1 de agosto por el General Raúl Castro de que se permitiría contratación de fuerza de trabajo por las personas decididas a ejercer el trabajo independiente fue positivo.  Sin embargo, no se ha modificado el Artículo 21, que establece: ¨Se garantiza la propiedad sobre los medios e instrumentos de trabajo personal o familiar, los que no pueden ser utilizados para la obtención de ingresos provenientes de la explotación del trabajo ajeno¨.   Asimismo, cuando se despiden 500 000 personas, sin  garantías de un trabajo honrado, se choca con  el Artículo 45: ¨El trabajo en la sociedad socialista es un derecho…lo garantiza el sistema económico socialista, que propicia el desarrollo económico y social, sin crisis, y que con ello ha eliminado el desempleo….¨.

Como señaláramos, los propósitos del gobierno cubano son realizar modificaciones que le permita remontar la actual crisis, cada día más aguda, pero sin perder el control absoluto mantenido sobre la sociedad durante decenios.  Objetivo  imposible de lograr, debido a la acumulación de los problemas existentes, que no sólo son  económicos  y sociales, sino  políticos, de pérdida de valores éticos, de degradación de la identidad nacional, demográfica, medio ambiental y otros.

Las autoridades pretenden evitar las ¨concentraciones de riquezas¨, como señala el Punto 3 de los Lineamientos, para evitar que los ciudadanos al  alcanzar la libertad económica deseen obtener la libertad política. Eso se aprecia en la implantación de un elevado sistema tributario al nuevo sector emergente, mucho más severo y limitante que el existente para las empresas estatales y las mixtas con capital extranjero.   Ejemplo de ello está en el impuesto por la utilización de la fuerza de trabajo que pagarán los trabajadores por cuenta propia, del 25,0% del salario de los trabajadores contratados, considerándose como remuneración mínima pagada a cada trabajador contratado ¨el monto equivalente a un salario medio mensual, incrementado en un 50,0%¨.  Se considera como salario medio mensual el vigente en cada provincia y el Municipio Especial Isla de la Juventud, en el ejercicio fiscal anterior, reconocido por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE).

En caso de contratarse más de 10 y hasta 15 trabajadores, se contempla como remuneración mínima pagada a cada trabajador el monto equivalente a dos salarios medios mensuales; y de contratarse más de 15 trabajadores, el monto equivalente a tres veces un salario medio mensual.  Con ello, y otros obstáculos, el Estado muestra su propósito de impedir el crecimiento del trabajo por cuenta propia y el surgimiento de pequeñas y medianas empresas (PYMES).

A esto se une que los gastos que podrán deducirse de los impuestos sobre los ingresos personales como máximo, y solo en el caso de los elaboradores y vendedores de productos alimenticios y transportadores de carga y pasajeros, podrán ser  hasta un 40,0% de los ingresos obtenidos en el año. En otras actividades, los gastos permitidos a deducir tendrán un porcentaje inferior,  llegando en algunos  oficios hasta únicamente el 10,0% de los ingresos anuales.

Otro ejemplo de las intenciones de limitar la iniciativa individual es la forma como se cobrará el impuesto sobre los ingresos personales.  De acuerdo a las ¨Normas¨, se determinarán por la suma de todos los ingresos devengados menos los gastos deducibles permitidos.  Para la determinación de la base imponible, se deducen además de los ingresos declarados los tributos pagados y el porciento por concepto de los gastos necesarios de la actividad de acuerdo a la siguiente escala progresiva:

UM: PESOS

INGRESOS NETOS ANUALES                                                                                   %

Hasta                     5.000.00                                                                                   Exento

El exceso de          5,000.00 hasta 10,000.00                                                            25

El exceso de        10,000.00 hasta 20,000.00                                                            30

El exceso de        20,000.00 hasta 30,000.00                                                            35

El exceso de        30,000.00 hasta 50,000.00                                                            40

El exceso  de       50,000.00                                                                                       50

Como puede observarse, a partir de 50 000 pesos (2500 US dólares), existe una alta carga tributaria que unida a la existente para el pago por la utilización de fuerza de trabajo hará prácticamente imposible la capitalización indispensable para el crecimiento de los nuevos negocios. A esto se une la obligatoriedad de la contribución a la seguridad social, con el pago del 25,0 % de una base de contribución seleccionada por la persona en cuestión, en  una escala que va de  350 a 2000 pesos.  La creación de una red de protección económica para los cuentapropistas es en principio  positiva, pero resulta cuestionable el carácter compulsivo de la medida, mucho más cuando comienza a nacer el sector privado en un contexto sin la debida preparación y  con grandes dificultades de todo tipo.

A los frenos tributarios descritos y la carencia de un mínimo mercado mayorista donde los cuentapropistas pudieran comprar legalmente los productos necesarios para realizar sus actividades, se suman barreras administrativas y burocráticas tendientes a limitar el tamaño de los negociones y evitar el supuesto enriquecimiento de las personas. Hay que subrayar que la ampliación del trabajo por cuenta a 178 oficios es insuficiente, más cuando estos en su mayoría tienen limitada significación económica y no contemplan  labores realizadas por profesionales universitarios.

El demorado VI Congreso del Partido Comunista fue convocado por el presidente Raúl Castro el 8 de noviembre. Realizó este anuncio en el acto conmemorativo del decimo aniversario del Convenio Integral de Colaboración Cuba-Venezuela, con la asistencia del mandatario Hugo Chávez, de manera que el marco posee el simbolismo de la creciente dependencia económica a Venezuela. El Congreso, que no se realizaba desde octubre de 1997,  se llevó a cabo en abril de 2011, teniendo como fondo el empeoramiento de la economía y todos los aspectos de la sociedad cubana.

En la convocatoria Raúl Castro anunció: ¨el congreso se concentrará en la solución de los problemas de la economía y en las decisiones fundamentales de la actualización del modelo económico cubano  y adoptará los lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución¨. Además, agregó que precederá a una Conferencia Nacional del Partido ¨para tratar otros asuntos de carácter interno de la organización que no se analicen en el congreso y que también requieren ser perfeccionados a la luz de la experiencia de estos 50 años¨.

Raúl Castro preside el VI Congreso del PCC en Cuba, en abril de 2011

El general Raúl Castro comunicó también  la intención de poner el proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social  a discusión pública entre el 1 de Diciembre y el 28 de Febrero, subrayando que el congreso ¨será un evento de toda la militancia y de todo el pueblo¨.   Manifestó que todas las opiniones recogidas se analizarían y tomarían en cuenta para la elaboración del documento definitivo a adoptar.

La estrategia trazada resultaba evidente: tratar de actualizar  un modelo absolutamente irreparable, falsamente calificado como socialista, pero en esencia vacío de contenido social.  De tal forma a través de parches y correctivos parciales se ha querido mantener un rumbo que conduce al desastre, con el objetivo de mantener el poder. Ahora con la añadidura de  despidos masivos y significativos recortes en los gastos sociales, sin dar libertad a las personas para ganarse la vida honestamente.

Desafortunadamente, como siempre, se enfatizó en la incidencia negativa externa, mencionándose los efectos de la crisis económica y el embargo de los Estados Unidos de América, sin mencionar que ese país es hoy el quinto socio comercial en bienes, el primer suministrador de alimentos, el líder indiscutible del envío de remesas –uno de los principales ingresos de divisas de Cuba-, y recientemente  una determinante fuente de visitantes  luego de la autorización de viajar a los cubano-americanos.

Se reiteró el argumento  de los fenómenos climatológicos, las afectaciones de los ciclones y períodos de sequía que causaron pérdidas fundamentalmente en la agricultura;  obviándose que los daños ocasionados por estos fenómenos  son mayores  porque  la infraestructura está en precarias condiciones, y muy especialmente debido al calamitoso estado del fondo habitacional por la falta de reposición y mantenimiento, en un país donde para la población es una tragedia conseguir materiales de construcción.  Respecto a la sequía, se soslaya que el 58,0% del agua bombeada para el uso doméstico y fabril se pierde antes de llegar al consumidor por el pésimo estado de las tuberías y conductoras por donde circula. A los problemas de orden interno se le dedicaron apenas dos renglones para justificarlos, aduciendo la ¨baja eficiencia, descapitalización de la base productiva y la infraestructura, envejecimiento y estancamiento en el crecimiento poblacional¨.

Ciertamente, han existido problemas externos, como la mencionada crisis mundial, que afecta más a Cuba por la desvencijada situación de la economía y la anarquía imperante.   Sin embargo,  el verdadero problema de la economía cubana radica en la tozuda aplicación de un modelo económico, político y social, que no ha funcionado en ningún país y mucho menos en Cuba donde a su disfuncionalidad se añade la probada y reconocida ignorancia de los gobernantes, quienes con su voluntarismo han provocado una sinergia destructiva.

Con este enmascaramiento, de nuevo se quiere marginar realidades trascendentales demostrativas hasta la saciedad de que las verdaderas raíces de las desgracias actuales no son fundamentalmente de carácter externo, sino internas. Hay que señalar cuestiones concretas, como  la demencial Ofensiva Revolucionaria de 1968, cuando se destruyó el tejido económico de la nación.  Sus daños se quieren reparar, con un coartado proceso de ampliación del cuentapropismo, lleno de prohibiciones y limitaciones.

La verdadera esencia de los problemas cubanos, pueden hallarse en la destrucción de la agricultura que ha provocado una extraordinaria  dependencia de  alimentos importados, incluido  azúcar, café y otros  que antes la Isla exportaba, mientras las tierras  ociosas o parcialmente utilizadas han llegado a constituir más de la mitad de la superficie cultivable. ¿Acaso podría culparse a factores externos por la metódica destrucción de la Industria Azucarera, la cual constituía desde el siglo XIX la espina dorsal de la economía cubana, devastada de forma absurda y voluntarista?

Cabría mencionar también el hecho triste de que hoy  no hayan bienes para exportar, y la relación entre exportaciones e importaciones sea de 1 a más de 3 dólares, lo cual genera colosales déficits comerciales y enormes tensiones en la Balanza de Pagos, situación que explica que el país  carezca hasta de recursos financieros para reintegrar los fondos extranjeros en bancos nacionales y esté obligado a reducir drásticamente las importaciones hasta de productos esenciales, con dramáticas consecuencias para el funcionamiento de la economía y en particular para el ya muy deteriorado nivel de vida de la población. En esta coyuntura, casi sin opciones para obtener nuevos financiamientos por su falta de credibilidad, el régimen tendrá que continuar  la   exportación masiva de profesionales, en especial de la salud, a Venezuela. Cordón umbilical que pende de la permanencia en el poder del inepto presidente Hugo Chávez, quien también  conduce su país al abismo.

Los serios problemas de Cuba no tienen sus raíces en el extranjero. ¨La baja eficiencia, la descapitalización de la base productiva y de infraestructura, envejecimiento y estancamiento en el crecimiento poblacional¨, entre otros muchos males, son las consecuencias de un modelo imposible de actualizar.

Cubano lee documento de lineamientos para el VI Congreso del PCC

Al analizar el proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social para el VI Congreso del PCC en cada una de las esferas de la economía, se aprecia la repetición de  viejas e inoperantes fórmulas.  Se parte de un concepto absolutamente falso: la existencia de un socialismo que jamás ha estado presente en Cuba.

La propiedad social en nuestro país es un mito. En realidad ha existido un capitalismo de estado altamente ineficiente, regido por un grupo de poder que basado en demagógicas consignas ha engañado al pueblo, hablándole de fraternidad y solidaridad y prometiendo un futuro luminoso nunca palpable.  Un sistema totalitario, que convirtió a la población en sierva de un estado opresor, siempre listo para reprimir implacablemente cualquier demanda por muy pacífica que sea. Un estado “de los burócratas, por los burócratas y para los burócratas”.

Hoy resulta una burla mencionar en Cuba el conocido principio socialista ¨de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo¨.   El verdadero mecanismo de distribución es la miseria compartida,  la promoción del clientelismo y la abyección, en un contexto donde los trabajadores no tienen derecho a verdaderos sindicatos que los defiendan. Se les ha impuesto  falsas organizaciones obreras, correas de transmisión destinadas  a aplicar en los centros de trabajo los designios del estado-partido. En estos momentos encargadas a responsabilizarse con  el despido masivo de más de un millón de empleados.

El proyecto de Lineamientos definió que primará la planificación y no el mercado, o sea continuará la burocratización de la sociedad, bajo rígidas normas centralizadoras, que imposibilitan la flexibilidad requerida por la actividad económica y la vida en general de la nación.  Todas las economías necesitan objetivos a lograr en un tiempo determinado;  metas para encaminar los recursos y esfuerzos a fin de resolver problemas que traban el desarrollo, pero nunca camisas de fuerza antinaturales que frenen el avance y corten la libertad económica de los ciudadanos, en un mundo tan cambiante como el actual que requiere rápidas respuestas ante los  vertiginosos movimientos coyunturales provenientes de un mercado cada vez  más interdependiente.

Así también quedó reiterada la política de relegar el mercado, un concepto económico objetivo a tener en cuenta hoy más que nunca para poder avanzar en un ambiente internacional cada día más globalizado.  Por supuesto la concepción burocrática centralizadora responde a los intereses del grupo de poder que quiere mantener su férreo control sobre la sociedad, y  teme que la libertad de decisión económica pueda convertirse en un deseo de libertad política.

Por ello se ratificó en el Punto 2 del proyecto  que ¨la empresa estatal socialista…es la forma principal de la economía nacional¨, y agregaron en el Punto 3 que ¨en las nuevas formas de gestión no estatales no se permitirá la concentración de la propiedad en personas jurídicas o naturales¨.  Como se puede apreciar, en el texto no reconocen la propiedad privada y se subraya la política de no permitir el crecimiento de la actividad individual.

En la experiencia cubana se ha demostrado que la actividad privada tiene un carácter más social que la estatal.  Esta última se ha caracterizado por la ineficiencia, la improductividad, el descontrol y la corrupción; un saco sin fondo de recursos, que funciona  sobre la base de los subsidios presupuestarios en un alto porcentaje, lo cual reduce la capacidad  de financiamiento de actividades básicas como la educación, la salud, el deporte y la seguridad social.  Por tanto, el pronunciado y permanente declive apreciable actualmente en esas determinantes áreas continuará, si no hay una participación más activa de la actividad privada, regulada con un sentido de beneficio compartido entre el individuo y la sociedad.

La permanencia de los servicios de salud pública, educación,  deportes y seguridad social con oportunidades de acceso para todos los cubanos está en peligro debido a la falta de sustentación económica, lo cual se intensificará si persiste el monopolio abrumador de la ineficiente gestión estatal.  La experiencia mundial demuestra que la iniciativa privada en un marco regulado a la vez de beneficiar a las personas emprendedoras y dispuestas a correr riesgos, puede ser una fuente de riqueza nacional que a través de mecanismos de redistribución racionales  sirvan a todos los ciudadanos.

El proceso de análisis del Proyecto de Lineamientos terminó a finales de febrero de 2011 con una reunión ampliada del Consejo de Ministros  que evaluó, entre otros temas, el debate de los Lineamientos y el proceso de reordenamiento laboral que originalmente  comprendía el despido de   500 000 personas hasta abril.

Allí, el General Raúl Castro afirmó: “que la actualización del modelo no es tarea de un día ni siquiera de un año, y  que por su complejidad demandará no menos de un quinquenio desplegar su implementación”; mientras refiriéndose a las planillas infladas en el sector estatal manifestó que “esta tarea no puede enmarcarse en plazos inflexibles y que su ritmo de avance dependerá de nuestra capacidad para crear las condiciones organizativas y legales  que garanticen su exitoso despliegue…”. Según reprodujo el periódico Granma: “teniendo en cuenta el retraso en el inicio de este proceso, orientó ajustar el cronograma de su ejecución”.

Así el programa de despedir medio millón de trabajadores hasta abril quedó incumplido. Esto no tomó por sorpresa a muchos especialistas que habían vaticinado que al estar  mal diseñado y sin las condiciones requeridas para la reubicación laboral de las personas despedidas, su cumplimiento sería prácticamente imposible.

Cifras oficiales indican que desde finales de octubre al 31 de enero del 2010 se habían otorgado 113 618 autorizaciones para ejercer el trabajo por cuenta propia, de las cuales el 68,3% corresponden a personas  sin vínculo laboral. Puede deducirse de estos datos las escasas posibilidades existentes para la reubicación de los desempleados; sin considerar que aunque no se  brindan cifras, existe una elevada cantidad de cuentapropistas que han devuelto las licencias ante las dificultades encontradas, principalmente por los altos impuestos, los problemas para la obtención de los recursos y las múltiples trabas burocráticas.

Ahora es mucho más evidente que el proceso de reordenamiento laboral depende en grado sumo del avance del trabajo privado, lastrado por dogmas y  dificultades de todo tipo. Ello dificulta en extremo el necesario reordenamiento laboral y la  reubicación de 1,3 millón de trabajadores en tres años. Para cumplir esa tarea  será indispensable un cambio de mentalidad, que permita el progreso  de la iniciativa privada y el reconocimiento del mercado como una categoría económica objetiva.

Este problema no se resolverá con el alargamiento de los cronogramas de despido, sino con cambios reales: una política fiscal atemperada, un mercado mayorista para la iniciativa privada, y menos prohibiciones y burocracia.  Las dificultades  en el trabajo por cuenta propia y el reordenamiento de la fuerza de  trabajo tienen su  origen  en parecidos   problemas a los que han lastrado la aplicación del Decreto-Ley 259 para la entrega de tierras en usufructo, de julio de 2008.

Campesinos cubanos

A pesar de haberse cumplido el tercer aniversario del  Decreto- Ley 259, la agricultura continúa sin brindar los resultados que con urgencia demanda la economía. En 2010 la producción agropecuaria cayó 4,2%, en términos de volumen físico, de acuerdo a cifras oficiales, sin considerar el desastre de la cosecha de la caña de azúcar. Ello conlleva que seguirán importándose colosales cantidades de alimentos perfectamente producibles en Cuba, incrementándose la erogación de importantes cantidades de divisas por ese concepto, situación que este año se complica adicionalmente con los sustanciales incrementos de las cotizaciones de los alimentos en el mercado internacional.

Quizás por ello el Presidente Raúl Castro en su discurso ante la  sesión  de la Asamblea Nacional, celebrada en diciembre, indicó que el gobierno esta “en condiciones de valorar la asignación de áreas adicionales, por encima de los límites que regula el Decreto-Ley 259 de Julio de 2008…” Esta medida pudiera ser positiva, pero debería acompañarse de otros cambios, como sería, entre otros, la ampliación del plazo de usufructo de la tierra a más de 10 años, con igual derecho a prórroga, como ahora está establecido para las personas naturales. Resulta incomprensible e inaceptable que mientras a los cubanos se les otorgan plazos tan reducidos, se le amplia a los extranjeros el derecho de superficie a 99 años.

Al mismo tiempo debe permitirse que los usufructuarios puedan fabricar sus viviendas e instalaciones necesarias para preservar sus bienes y cosechas, cuestión que por mecanismos legales y burocráticos hoy presenta dificultades, con la consecuencia del entorpecimiento de la labor de los campesinos. Además sería beneficioso el estudio de otras opciones a la entrega de la tierra en usufructo. Estas podrían ser el arrendamiento y la venta de determinadas áreas con el pago en productos, consiguiéndose así una superior motivación productiva y mejor cuidado de los suelos, maltratados por decenios de mala explotación.

En cualquier variante  es indispensable liberar a los campesinos de las múltiples trabas y prohibiciones que ahora tienen para vender sus productos y obtener a precios razonables los recursos productivos requeridos para una eficiente explotación de sus tierras.

El presidente Raúl Castro en más de una ocasión ha señalado que para Cuba la producción de alimentos representa una cuestión estratégica. En la actualidad esto es más cierto, cuando los precios de los alimentos alcanzan niveles record y todo indica que debido a varios factores, aun cuando puedan aparecer algunos ajustes en el mercado, la coyuntura en la comercialización de estos productos no cambiará sustancialmente en el futuro. Las propias reformas anunciadas por el gobierno, como han señalado  especialistas, serán  difíciles de implantar si la agricultura no logra remontar sus insuficientes niveles productivos. De ahí la trascendental importancia de la modificación del Decreto- Ley 259 con una visión integral, dejando de lado dogmas y concepciones desfasadas.

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