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Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.

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Editorial de ABC Digital: LUGO TURISTEA Y VISITA A SUS AMIGOS AUTÓCRATAS

Desde que le diagnosticaron un cáncer linfático en el mes de agosto pasado –medio año atrás–, el presidente Fernando Lugo se ha ausentado en repetidas ocasiones del país. La gravedad del mal que lo aquejaba talvez justificaba sus reiterados traslados al exterior, aun cuando ellos produjeron un cierto daño a la institucionalidad de la República, como sucedió durante el mes de setiembre, a raíz de los cambios irregulares producidos en la cúpula castrense a espaldas de quien en ese momento se desempeñaba como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.   

La ciudadanía celebró meses más adelante el éxito del tratamiento recibido por el Mandatario en un hospital de la ciudad de São Paulo, así como el contundente retroceso del cáncer. No obstante, hace algunas semanas se volvió a informar que Lugo padecía una nueva enfermedad. En esta ocasión se trataba de una tendinitis. Se anunció entonces desde el Gobierno un nuevo viaje del Presidente al exterior, a fin de recibir oportuno tratamiento de esta patología.   

Surgieron a la sazón innumerables críticas en el seno de la comunidad médica nacional, que reprochó encendidamente al Jefe de Estado su decisión de viajar a otro país para recibir un tratamiento que ella está en perfectas condiciones de brindar de manera exitosa y eficaz en el nuestro. Pese a ello, Fernando Lugo insistió en trasladarse a Cuba, y así lo hizo a mediados de la semana pasada.   

A la opinión pública no dejó de parecerle sospechoso este nuevo viaje, especulando algunos con la posibilidad de que el titular del Poder Ejecutivo en realidad viajaba a Cuba porque el cáncer que padece había vuelto a atacar, y era preciso obtener una “segunda opinión” al respecto. Otros, sin embargo, creyeron que el verdadero motivo del traslado se originaba en la intención de Lugo de entrevistarse con Fidel Castro, a quien no había podido visitar en su anterior viaje a la isla, dado el mal estado de salud del longevo déspota caribeño.   

Una foto divulgada este fin de semana, en la que el Presidente aparece escoltado por los dictadores Fidel y Raúl Castro en una lujosa residencia, demuestra efectivamente que esta era la verdadera intención del viaje al Caribe. Además, sin antes haberlo anunciado en Asunción, ya desde La Habana, se informó que Lugo también efectuaría una visita en Haití a las fuerzas militares paraguayas que integran un contingente de las Naciones Unidas en esa sufrida nación de nuestro hemisferio.   

Es preciso señalar aquí que este tipo de comportamiento, marcado por un halo de misterio y un notable grado de informalidad, no es propio del manejo de una agenda presidencial. Un Presidente es el máximo representante de una nación entera, y como tal se debe al conjunto de los ciudadanos que, mediante su voto, lo designaron para ocupar esa delicada función.   

La forma poco seria con que actuó el presidente Lugo en esta oportunidad es en realidad más común de los déspotas con los que se encontró en La Habana que de un Jefe de Estado de un país democrático. A ellos, Fidel y Raúl, al igual que otros aprendices de tiranos como Hugo Chávez y Evo Morales, les importa un bledo informar al pueblo y a las instituciones acerca de sus actividades, incluyendo, obviamente, sus traslados al exterior, de los que disponen de la manera que les da la gana.   

Sin embargo, lo que constituye una actitud verdaderamente reprochable en un régimen democrático es el ocultamiento y la falta de autenticidad, precisamente el tipo de conductas que suelen caracterizar el comportamiento del presidente Lugo. Desconocemos los temas tratados por el Mandatario con los tiranos Castro –hasta esto ha sido objeto de “cauteloso” manejo–, aunque es seguro que los mismos poco, si algo, redundarán en beneficios para el pueblo paraguayo.   

Sería oportuno que el Presidente recuerde las promesas que hizo al pueblo paraguayo. En ocasión de su último tratamiento en São Paulo, cuando ya se sintió bien, dijo que se dedicaría como nunca a trabajar por nuestro país. Que ahora que se había “curado” no descansaría un solo día para cumplir con los ciudadanos que cifraron en él sus esperanzas de un tiempo mejor. Esto es lo que la gente espera que haga, en vez de turistear alrededor del mundo y encontrarse con tiranos impresentables que las únicas “experiencias” que tienen para transmitir son aquellas que han generado la desolación y el empobrecimiento generalizado de su pueblo.
21 de Febrero de 2011
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