Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Washington, EFE 13 de mayo de 2011
Según informó hoy el diario "Washington Post", que cita fuentes del Congreso, la medida beneficiaría a la mayoría de los 172 detenidos en la prisión militar, entre los que 48 cumplen sentencias indefinidas por crímenes de guerra.
No obstante, es improbable que se aplicara a los presos sujetos a mayor seguridad, retenidos en el llamado Campo 7 y entre los que se encuentra el considerado "mente pensante" de los atentados del 11 septiembre de 2001, Khalid Sheik Mohammed.
La idea del programa de visitas surgió del Comité Internacional de la Cruz Roja (ICRC), que supervisa las condiciones en Guantánamo y lleva años facilitando videoconferencias entre los presos y sus familias.
De establecerse, supondría una señal más del aplazamiento indefinido del cierre de Guantánamo, una de las grandes promesas electorales del presidente Barack Obama en su campaña de 2008.
Para sortear el obstáculo de la entrada de los familiares de terroristas en Estados Unidos, el Pentágono se plantea organizar la visitas a través de países vecinos que permitieran que esos individuos se desplazaran a la base cubana a través de su territorio, según el "Washington Post".
Con la excepción de los presos del Campo 7, que únicamente pueden comunicarse con sus familiares por medio de cartas, los detenidos en Guantánamo han visto cómo sus ventanas al exterior iban ampliándose con el paso de los años.
A partir de 2008, a algunos de los detenidos se les permitió una llamada telefónica a casa al año, que más tarde se amplió a varias, y en 2009, comenzaron a autorizar videoconferencias de una hora entre los detenidos y sus familiares cercanos en 20 países.
Esas conversaciones se producen, sin embargo, bajo la supervisión de los militares, y a los interlocutores se les advierte que hablen sólo de temas familiares y otros que no puedan suponer preocupaciones para la seguridad, según el ICRC.
Las visitas familiares cara a cara ya se permiten en otras prisiones militares estadounidenses, como la de Bagram (Afganistán).