Redactor de Misceláneas de Cuba“En Cuba todo es política.” “La sociedad cubana está totalmente politizada.” Son estas dos frases gemelas que oímos con regular frecuencia. Mas detrás de esta semántica se esconde otra de las tantas falacias que apuntalan al sistema comunista imperante en la isla.Históricamente visto, entre las funciones concretas del comunismo figuró desmantelar la política, entendida en su sentido convencional, tradicional. En la práctica, este proceso de desmantelamiento -gradual pero radical- de la política se sufrió concreta y geográficamente en la Rusia de los años 20. Luego de haber utilizado la política, y tomado el poder con ayuda de la misma, los comunistas se deshicieron de ella; la echaron al basurero de la historia, apelando a que era totalmente innecesaria para la sociedad. ¿Cómo lo lograron?
En aquellos turbulentos años, los comunistas, en desventaja política a nivel nacional e internacional, improvisaron (lo escribo intencionalmente en cursiva: la historia también contiene porciones de improvisación; esa “ley” la conocen los dictadores) el Estado Tecnocrático; esto es, la sociedad donde, partiendo de la economía planificada, una sarta de ingenieros, técnicos; en fin, una inteligentsia profesionalizada (que no necesariamente profesional) vendría a dirigir el (supuesto) progreso de la sociedad.
El materialismo dialéctico, piedra angular de la filosofía comunista, es justamente la herramienta teórica más adecuada para justificar este orden de cosas puesto que tiene visos de “cientificidad”. Por supuesto, en una sociedad de este corte, no queda espacio para el político ni la política (convencional, tradicional, repito).
Sin embargo, los dueños del contrato social no le dejarían a los tecnócratas las riendas del poder; había que buscar pues una solución a este acuciante problema. El centralismo democrático, fundamento ideológico del Partido Único, vino a ser entonces la improvisación del momento, perfectamente ajustable a la concepción “científica” de la sociedad. (En este caso: la ciencia y el centralismo democrático tenían un atrayente denominador común: ambos prometían una solución dizque cientificamente probada a los problemas que se le presentaran (¡sic!).
Lo anterior explica por ejemplo porque la Asamblea Nacional del Poder Popular en Cuba se reúne dos veces al año un par de día, y no parece otra cosa que un coro dominical eclesiástico. Por otra parte, también explica porque el matutino de una internado isleño, el noticiero estelar de la televisión cubana, pasando por las demostraciones masivas inducidas, son cualquier otra cosa que política. Y mucho menos deja duda de porque el Partido Comunista de Cuba es, acorde a la Constitución vigente, “la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado”. En todo caso: métodos refinados de propaganda y adoctrinamiento para mantener en el poder a quienes se parapetan tras el Estado Tecnócratico y el Partido Único.
¿A qué política convencional, tradicional, aludimos pues en los primeros párrarfos de este escrito? No encuentro mejor manera de expresarlo que no sea a través del Martí conciso pero profundo: “Política es el estudio de los diversos métodos de vida común que ha discernido o pueda discernir el hombre.” Cual Martí lo recoge magistralmente en este aforismo, ¿se hace entonces política en Cuba? Acaso la única manera de responder afirmativamente a la anterior interrogante, sería haciendo referencia al movimiento opositor y disidente, a la labor de las fuerzas pro democráticas al interior del archipiélago.
Por cierto, ya en la época de nuestro prócer se alimentaba el prejuicio contra el político y la política, ante lo cual anunció con gravedad socrática: …”los hombres que desean sinceramente una condición superior para el linaje humano no pueden ser cómplices de la política de policía que anda predicando el desdén de la política”… Queda por asumir si Martí previó o presintió que esos mismos “cómplices de la política de policía”, una vez materializado su evangelio, devendrían en policía política.
Entretanto, estemos seguros de que el Estado Tecnocrático con su sistema de Partido Único son meras mámparas. Écheseles a un lado y verá al régimen en su total desnudez.
