Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Si hay algo con lo que no se juega en Miami, corazón del anticastrismo, es con la política
hacia Cuba. Una lección que ha aprendido por las malas el venezolano Ozzie Guillén,
quien este martes tuvo que dedicar una hora a pronunciar disculpas públicas para paliar
daños por haber dicho en una entrevista que "ama" a Fidel Castro, pese a lo cual el
equipo que entrena, los Miami Marlins, decidieron suspenderlo por cinco partidos.
Guillén, un controvertido entrenador conocido, como él mismo recordó, por no arrepentirse
de sus a menudo incendiarios comentarios,compareció sin embargo este martes ante
los medios en Miami con muy mala cara -"llevo tres días sin dormir", reconoció- para
pedir profusas disculpas "con el corazón en la mano" por unos comentarios que han
indignado a la poderosa comunidad cubana de Miami, principal sostén del equipo que
entrena.
"Estoy aquí porque creo que de mi parte he herido sustancialmente a un pueblo, he
herido a una comunidad, sin quererlo pero lo hice", dijo el venezolano, visiblemente
compungido.
"(He herido) no solamente al pueblo cubano y a la gente cubana en cualquier parte
del mundo y los que están en su país, sino que creo que en sí a toda Latinoamérica,
a todos, los venezolanos, los nicaragüenses, los guatemaltecos", agregó.
"Pido disculpas a la gente aquí, siento mucho, mucho lo que pasó y haré todo
lo posible para remediarlo", insistió y se definió como "avergonzado" por unos
comentarios "estúpidos".
El origen de la controversia: una entrevista con la revista 'Time' en la que dijo al
periodista: "Amo a Fidel Castro".
En la larga y a ratos confusa rueda de prensa en español e inglés, Guillén aseguró
que no fue eso lo que quería decir y que fue un "error" suyo por no haberse expresado
bien en inglés.
Pero por si acaso y porque, como él mismo dijo hoy, su plan es seguir viviendo en Miami
tanto el resto de su carrera profesional como su vida, no escatimó en epítetos para
descalificar tanto al histórico líder cubano, alguien que "ha hecho tanto daño", dijo.
"No lo admiro (a Fidel), cómo lo voy a admirar, una persona que ha hecho tanto
daño al país no es digno de admirar", reiteró Guillén.
Y por ende y quizás por si acaso, también aprovechó para marcar distancias con el aliado
regional más próximo de La Habana, el presidente venezolano Hugo Chávez. "Prefiero
estar muerto que votar por Chávez, por Chávez nunca votaría", proclamó preguntado
por la política de su país.
Su acto de contrición no paró ahí. Antes de la rueda de prensa en el estadio de su equipo,
Guillén se había reunido, según contó, con representantes de la disidencia cubana
como las Damas de Blanco.
Un gesto comprensible, en vista de la gran ira desatada entre la comunidad
cubana de Miami.
Según el diario 'El Nuevo Herald', en los últimos días altas figuras políticas de Miami
reclamaron la renuncia de Guillén. Y mientras el venezolano hablaba con la prensa
este martes, en las afueras del estadio unas 300 personas protestaban exigiendo
también su marcha, de acuerdo con el rotativo.
Teniendo en cuenta esta reacción y que el estadio de los Marlins fue financiado en
buena parte con fondos públicos, la dirección del equipo prefirió hoy jugar sobre seguro
y anunció la suspensión por cinco partidos de Guillén momentos antes de que éste
compareciera ante la prensa.
"Los Marlins reconocen la gravedad de los comentarios atribuidos a Guillén (...)
el dolor y sufrimiento causado por Fidel Castro no puede ser minimizado, especialmente
en una comunidad llena de víctimas de la dictadura", argumentó el equipo su decisión.
Guillén lamentó hoy el "daño" hecho a su equipo y aseguró que no disputará su suspensión.
"Respeto la decisión, asumiré lo que quieran que haga y no puedo quejarme de nada porque
no estoy en estos momentos en posición de quejarme", comentó al respecto.
"Éste es el error más grande que he cometido en mi carrera", admitió.
Aun así, indicó que por el momento no tiene intención de renunciar, como tantos han pedido
en Miami en los últimos días.
Eso sí, ha aprendido la lección y, si bien no es descartable que en el futuro vuelva a provocar
titulares por sus declaraciones, éstas se centrarán en lo deportivo y no en lo político.
"Hoy es la última vez que esta persona habla de política a menos que después me meta a
político, que es difícil. La última vez en mi vida", prometió.