Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
La nación de manera imperceptible ha ido cambiado su rumbo, ya que la sociedad, con decisión, ocupa de manera lenta pero sostenida los espacios que le corresponden y el régimen retrocede. Es inútil manipular las encuestas, es imposible callar la voz de la calle, las opiniones están a la vista, las protestas se potencian y no tienen ideología política: se reclama por las promesas incumplidas en materia de vivienda social, por la inseguridad, la pérdida de empleo y la imposición de otras nacionalidades en la gobernabilidad, mientras en contraste la oposición proyecta sólidas iniciativas.
La Mesa de la Unidad ha logrado consolidar su Agenda Política y movilizar a los ciudadanos en una alternativa democrática, diferente al Socialismo radical que se caracteriza por la improvisación: hoy en día las autoridades dominan a medias el escenario, surgen nuevos protagonismos políticos y el mensaje es constructivo y sin amenazas subyacentes. La democracia es para sumar, nunca para restar, siempre debe apoyar la convivencia social, jamás el conflicto y la violencia, de allí que se atente contra el espíritu alegre y emprendedor del venezolano con la creación de este gulag del siglo XXI, constituido por presos con graves enfermedades y centenares de estudiantes y sindicalistas sometidos a medidas cautelares, que restringen su libertad.
Son propicias las fechas navideñas para impulsar una Ley de Amnistía que reincorpore a tantos ciudadanos enjuiciados injustamente, la amnistía es un recurso político que se ha utilizado generosamente en Venezuela desde la Guerra de Independencia, que aplicaron Carlos Soublette y Cipriano Castro, luego la democracia, al reincorporar a la vida civil a los guerrilleros de los 60 a través de la llamada Pacificación, que incluso envió a exguerrilleros a estudiar en el exterior, incorporó a muchos en la administración pública y permitió la asimilación progresiva de quienes se habían contaminado con la violencia y el delito.
Los guerrilleros de los 60 asaltaron bancos, cometieron secuestros, asesinaron a inocentes ciudadanos y hoy disfrutan de libertad, poder y bienes económicos, entonces ¿por qué no se procede a la decisión humanitaria de poner en libertad a los presos políticos?, ya que éstos no han cometido delito y han perdido su libertad mediante manipulaciones y argucias, presionadas por el Ejecutivo y la debilidad de la justicia. Lo contrario de la política no es la guerra, como lo vende la dirigencia radical, sino la barbarie y dentro de este concepto caben las tácticas y abusos contra los jóvenes, sindicalistas, empresarios y dirigentes de la oposición. El núcleo del gulag venezolano implica la reiterada violación de los derechos humanos.
El Gobierno está a millares de kilómetros de distancia del indispensable equilibrio que requiere la población, lo cual comprende el respeto a la crítica, a las protestas, poder discrepar y desarrollar las indispensables alternativas que exige el dinamismo de la democracia. La pretensión de imponer el pensamiento único es clara y sencillamente antipolítica
EL UNIVERSAL.