Por Mario Hechavarria Driggs.
La Habana, 14 de Marzo.- Para la mayoría de los
cubanos fue un regalo de Dios el poder ver, en
vivo y en directo, desde la Iglesia de San Pedro
en ciudad Vaticano, la fumata blanca, anunciando
que tenemos un nuevo Papa, Francisco I, primero
en muchas cosas: el nombre, la procedencia
latinoamericana, jesuita y elegido en el segundo
día del cónclave Vaticano.
Tratándose de la Iglesia Católica, de tradición
milenaria, continuista y conservadora, los anteriores
detalles no bastan para señalar una renovación, pero reflejan la nueva realidad donde
Europa ha dejado de ser el ombligo de la cultura occidental, esencialmente cristiana.
Definir al Cardenal Bergoglio y augurar sus pasos futuros es tan controvertido como
la historia de la Compañía de Jesús a la cual pertenece o su propia trayectoria
dentro de la jerarquía eclesiástica.
En Argentina le acusan de posturas complacientes con las dictaduras y a la vez
de proteger a perseguidos políticos.
Abierto al diálogo, de hábitos pobres en lo personal, sin embargo algunos le critican
que se opuso a otros compañeros suyos, creadores de la Teología de la liberación.
Es difícil para muchas personas comprender que un Obispo debe mantener su fe
y fidelidad al Papa, pero igualmente puede actuar con humanidad ante sus
semejantes cuando están perseguidos por un poder que ese Obispo no puede,
de facto, eliminar.
Así y todo, teníamos al menos un canal de TV para disfrutar directamente del
acontecimiento.
Pensaba que Telesur nos ilustraría con información sobre las elecciones papales,
el protocolo de estos casos y demás detalles de un acto seguido por cientos de
millones de personas en el mundo, sin embargo, la periodista conductora,
actuando en un diálogo pre-concebido, se le ocurre llamar a Estados Unidos y
conversar largamente con una profesora de ética cristiana, de confesión
protestante.
Nada más inoportuno, fuera de la ética y además poco ilustrativo en ese
momento. La mujer trató de mantenerse en límites razonables, pero el asunto era
superior a sus excelentes modales, porque muchas preguntas implicaban asuntos
de fe y concepciones que separan a los cristianos católicos de los protestantes.
En varias ocasiones la entrevistada tuvo que diferir las respuestas y en otras,
aunque suavemente, Telesur le sirvió como tribuna para descargar su confesión
contraria al catolicismo.
Hay momentos para cada cosa y en tanto esperábamos el feliz acontecimiento,
nos contrariamos con tan infeliz conversatorio, extendido injustificadamente
durante casi una hora.
Finalmente se anunció Habemus Papam y Francisco I pidió humildemente a
los miles de presentes en la Plaza de San Pedro una bendición hacia su persona,
consciente de los tremendos desafíos que le esperan.
Al parecer, los líderes políticos de la Venezuela actual mantienen una marcada
animadversión hacia el catolicismo, aunque repetidamente se confiesan cristianos
y creyentes fervorosos. Creo recordar que obispos católicos intercedieron por la
vida de Chávez durante la intentona golpista, anticonstitucional y antipatriótica.
Telesur, creación del actual gobierno, ofrece a los cubanos la primera opción de un
acceso legal a una cadena de televisión con amplia cobertura internacional.
Lamentamos que su pantalla aparezca empañada por prejuicios que, inclusive en
algunos casos, han sido superados aquí.
Fuente: Hablemos Press/ La Habana
