Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
LA HABANA, 15 de mayo. AP — Una docena de jóvenes vestidos con batas blancas
maceraron el lunes pescado crudo, un cerdo entero y frutas tropicales, extrayéndoles
sus jugos para darlos a beber a personas desnudas, vendadas y crucificadas.
Mientras tanto, una mujer lavaba los pies descalzos de jóvenes salpicados
con sangre, en el fondo sonaba una música estruendosa y con el sol del caribe
comenzaba a heder la mezcla de todos los ingredientes que les dieron a beber.
Se trató del performance del polémico artista austríaco Hermann Nitsch,
quien llegó a Cuba para trabajar con jóvenes estudiantes y presentar junto a ellos la
obra que tiñó de rojo la XI Bienal Internacional de La Habana.
“Muestro intensidad. Yo muestro la vida entera. Yo muestro
muerte y resurrección.Dolor y pena. Todo es importante para mí. Lo que yo estoy
haciendo es como un retrato del mundo, acerca de ser, acerca del cosmos”, comentó
Nitsch.
Titulado “Jesús contra el Universo”, el performance de dos horas fue uno de los
platos fuertes de la Bienal, que comenzó el viernes y se extenderá por un mes en
el que convertirá a la capital en una galería gigante.
“Estoy feliz de estar aquí en este maravilloso y especial país. Es fácil ir a París o
Nueva York.Para mí es mucho mas importante hacer mi trabajo donde es
realmente nuevo“, dijo el austríaco en entrevista con The Associated Press,
considerado uno de los padres del performance y cuyas propuestas suelen generar
toda clase de controversias por los materiales elegidos.
Vestido de negro con un sombrero que lo cubría del intenso sol, Nitsch dirigió con un
silbato a sus colaboradores sentado en un banco durante el performance realizado en el
enorme campo de golf que rodea al Instituto Superior de Arte capitalino.
El artista, quien dijo que a lo largo de su carrera ha expresado un completo desinterés
por la política o los enfrentamientos partidarios, aseguró que su viaje a Cuba no tiene
tintes de este tipo.
Conocido por su singular forma de combinar el teatro con la pintura, valiéndose de sangre
animal y recreando rituales paganos, Nitsch ha enfrentado la animadversión de
grupos que van desde ecologistas y asociaciones de protección a los
animales hasta instituciones religiosas. El recién presentado fue su performance
135 y, a pesar de las críticas que ha recibido por otras de sus piezas, el artista
dijo estar conforme.
“Disfruto muchísimo de la vida, y porque la disfruto tanto, debo saber que hay
muerte”, dijo Nitsch.
Cerca de 180 artistas plásticos de 43 países y miles de admiradores del arte,
entre ellos más de 1.000 estadounidenses, se han dado cita para la Bienal, que este
año tiene como lema “Prácticas artísticas e inserción social”.