Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Que la palabra del autor de La guerra del fin del mundo vaya adelante
En tributo al legado del profesor Ted Córdova-Claure
Lo que el escritor Mario Vargas Llosa dijo acerca del diario limeño El Comercio bien podría decirse de cualquiera de los grandes periódicos de Venezuela, incluyendo -con el perdón de mi socio Andrés Mata- éste que tiene la gentileza de publicar mis escritos. Considérese que está dicho y que la palabra del autor de La guerra del fin del mundo vaya adelante.
La soflama varguista contra el imperio comunicacional de la familia Miró es un ramillete de verdades, pero en honor a la mayor ellas hay que decir que no se trata de un mal exclusivo de El Comercio, sino de una epidemia continental. Casi toda la prensa tradicional latinoamericana se lanzó hace tiempo y sin tapujos a las arenas de la política, unas arenas que han ayudado a convertir, cada vez más, en pantanos.
Que medios otrora bastante objetivos y equilibrados hayan escogido defender intereses políticos; que hayan dejado a un lado normas básicas del arte de informar; y que hayan dado cabida a mentiras y manipulaciones con tal de dañar a sus adversarios es una realidad tan palmaria que hasta los estudiantes novatos de las escuelas de Comunicación Social la recitan de corrido, sin necesidad de apoyarse en una presentación de Power Point. Pero en este caso lo importante es que quien les cantó las cuatro fue un premio Nobel de Literatura y -más significativo aún- un portento intelectual de la derecha mundial.
Lo raro es que el escritor peruano-español haya tardado tanto en darse cuenta de este juego perverso que ha hecho, en sus palabras, que un gran medio recurra "a las insidias y golpes bajos de los peores pasquines que viven del amarillismo y del escándalo". Fue necesario que Vargas Llosa se enfrentara a la posibilidad muy cierta del retorno al poder del fujimorismo para que tomara conciencia de la protuberante deformidad de la prensa autodenominada libre.
Claro que el gran autor no puede tampoco pretender que creamos que hasta ahora él permanecía tan inocente como en los tiempos cuando tenía amores con su tía. Por lo menos acá en Venezuela nos resulta difícil tragarnos esa novela, pues lo vimos haciéndole comparsa a un grupo de medios locales que llegaron más lejos de lo que ha llegado -por ahora- El Comercio en Perú. No sólo se cuadraron, en trances electorales, en contra de una determinada candidatura o propuesta, sino que -lo más grave- han apoyado incluso desquiciadas tentativas de derrocar a un gobierno legítimamente electo. Tiene usted razón, ilustrísimo escritor, pero, estemos claros: alguien que haya animado la fiesta de los chivos de la Sociedad Interamericana de Prensa no nos puede salir ahora con esos ascos.