Por Jorge Alberto Liriano Linares/ Hablemos Press.
LA HABANA
Aunque los defensores del socialismo se nieguen a reconocerlo y promuevan lo contrario; cuando el Estado pone sus manos en la actividad económica la gestión se empobrece, estanca o arruina y por supuesto cuando la economía no funciona, la política no tiene nada que distribuir y termina distribuyendo pobreza.
En Cuba durante más de cinco décadas se ha venido transitando por estos retorcidos caminos, productos a regir un modelo económico de forma vertical y centralizada.
A partir del año 2011 el Estado cubano ha tratado de marcar un viraje en la dinámica social imperante introduciendo una nueva política económica que dio apertura a lo que llaman el trabajo por cuenta propia; permitiéndole a los cubanos puedan tener acceso a sus propios negocios, incluso por medio de pequeñas empresas….
La nueva política pre diseñada entre otras cosas; permitió absorber a los nuevos desempleados excedentes de las nominas estatales, en el precario y naciente sector privado.
Este objetivo constituye sin lugar a dudas una tarea casi imposible dada la falta de inversión y liquidez, la deuda exterior, la dualidad monetaria y la falta de infraestructura, que nos plantean un escenario de gran complejidad.
Como es lógico; la creación de nuevas empresas demandó un marco legal, así como una política tributaria efectiva pero…. ¿Cómo lograr un sistema de impuestos que no desestimule el mercado, y que por otra parte nos permita mejorar una ya dañada infraestructura de beneficios sociales.
La Ley 113 del Sistema Tributario que entró en vigor en este año arroja un sin número de cuestionamientos, incomprensiones y dudas entre la población incorporada al trabajo por cuenta propia, al punto de generar el criterio que el sueño se convirtió en pesadilla….
Con relación al impuesto sobre los ingresos personales, la ciudadana Maritza Pérez Silva, quien posee una licencia que la ampara como arrendatario de vivienda en moneda nacional argumentó.
“Los programas de estimulo al trabajo por cuenta propia, la carga de impuestos excesivos, la ausencia de un mercado mayorista y la falta de legislaciones clara y trasparentes que permitan un crecimiento de estas nuevas empresas, así como los derechos de propiedad que estas deberían traer paralelamente; están frenando y desestimulando la iniciativa privada”.
Según datos oficiales emitidos por los organismos tributarios; en Cuba se paga el 50 % del ingreso a partir de los 2000.00 dos mil dólares al año; definitivamente un impuesto súper astronómicos que hoy ya es una enorme pesadilla para el contribuyente y para el pueblo otro desvergonzado atraco explotador del régimen; el sueño se convirtió en pesadilla y como dice el viejo refrán “La mona aunque se vista de seda mona se queda”.