Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Bielorrusia es el único país de Europa que, en medio de la crisis, reducirá la estructura del Estado.
Bielorrusia es el único país de Europa que, en medio de la crisis, reducirá la estructura del Estado. Su presidente, Aleksander Lukashenko, anunció que recortará el volumen de la Administración Pública entre un 25 y un 30%. “En Bielorrusia se va a crear una comisión para reformar los organismos. Creo que tendremos que reducir nuestras estructuras estatales en torno a un 25 o un 30%”, señaló Lukashenko. El objetivo de esta poda –que ningún país europeo se atreve siquiera a contemplar– es ahorrar en “funciones superfluas” para así poder aumentar los salarios de los funcionarios, incluyendo los de militares y policías.
Bielorrusia es el último reducto soviético en Europa, tiene una economía centralizada y dictada por Minsk y las violaciones de derechos humanos están a la orden del día. Después del derrumbe de la Unión Soviética, en 1994 Lukashenko ganó las primeras elecciones democráticas del nuevo país, y enseguida empezó a imitar las prácticas soviéticas. En 2001, Bielorrusia ya estaba incluida en el Eje del Mal de Washington, y Lukashenko respondió a esa etiqueta instituyéndose “presidente eterno” del país y tildando la democracia de “tontería”: ya no había límite para la reelección. Amañando los comicios, podría salir elegido cuantas veces quisiera. Así ha sido hasta hoy.
Pero Bielorrusia no puede mantener su sistema autoritario por sí sola. Necesita el apoyo de Rusia, con la que comparte su rechazo a la ampliación de la OTAN en Europa del Este y con la que mantiene una intensa actividad comercial: el 36% de las exportaciones van a Moscú, del que recibe el 60% de sus importaciones.
Rusia también da cobertura a Minsk en el plano internacional. Cuando en septiembre la Unión Europea y EE UU impusieron sanciones económicas al país por el fraude de sus últimas elecciones, el primer ministro ruso, Dimitri Mevdéved, insistió en que “el uso de medidas de presión o coerción es inaceptable”. Este apoyo desde Moscú supone un giro copernicano a una relación que se había degradado en los últimos años tras las quejas de Minsk por el alto precio del suministro de gas y por su negativa a secundar a Rusia en el reconocimiento de Osetia del Sur y Abjasia. Lukashenko, consciente de la necesidad que tiene del apoyo ruso, quiso alejar los fantasmas del distanciamiento al asegurar: “Siempre hemos estado y estaremos juntos. Bielorrusia permanecerá siempre como una base en la que confiar para Rusia”.
Fuente: Agencias/La Gaceta.es