Hoy me estoy arriesgando a que me insulten, a que algunos radicales me dejen de leer o seguir en Twitter, y a qué se yo qué cosas más, pero de verdad ya no soporto más el dolor que siento cada vez que oigo o veo que a través de los medios de comunicación, y de las redes sociales, no se cuida el lenguaje cuando se ponen a hablar de los cubanos.
Muchos de quienes quieren atacar al régimen castrista generalizan hablando de "los cubanos", y con eso cometen un grave error. Es algo parecido a quienes fuera del país quieren criticar al gobierno venezolano y se ponen a hablar mal de "los venezolanos".
Mi columna semanal desde hace cierto tiempo (siendo para mí una gran sorpresa) es leída por algunos cubanos que viven en Cuba y que tienen la dicha de poder ir a un cibercafé. Es increíble lo pendiente que están de las noticias de Venezuela y el ánimo que le transmiten a uno para continuar luchando. Es muy doloroso cuando ellos me escriben que están seguros que no podrán salir nunca de la isla. Por otra parte, me han escrito también cubanos que salieron de Cuba y que no han podido regresar a su tierra natal por más de 40 años. Estas personas han sufrido y sufren muchísimo.
Yo sigo a @yoanisanchez quien en su blog
http://lageneraciony.com/ tiene artículos que parten el alma. El último que leí: "De la batea a la lavadora" dice: "... se quiere hablar de la emancipación femenina en Cuba... mostrando las cifras de mujeres en el Parlamento. Se habla también –en los medios más oficiales- de cuántas han logrado escalar puestos administrativos, estar al frente de una institución, centro científico o empresa. Sin embargo, muy poco se dice del sacrificio que significa para ellas congeniar esas funciones con la abultada agenda doméstica y con las precariedades materiales. Solo hay que mirar el rostro de las que superan los cuarenta años, para notar ese rictus de labios curvados hacia abajo comunes en tantas cubanas. Es la marca que deja una cotidianidad donde una buena parte del tiempo hay que dedicarla a tareas agobiantes y repetitivas. Una de ellas lavar la ropa, que muchas compatriotas realizan -al menos un par de veces por semana- a mano y en condiciones muy difíciles. Algunas ni siquiera tienen agua corriente en sus casas". En ese artículo ella publica la foto de una lavadora rusa de los años 80, completamente oxidada, que es la que usan la mayoría de las mujeres allá porque para comprar una lavadora nueva se necesita el sueldo de todo un año. Esa foto se me quedó grabada en el cerebro y cada vez que uso mi lavadora pienso en las cubanas.
Cuando el papa Benedicto XVI fue a visitar a los católicos cubanos (no al régimen castrista como algunos dijeron, aunque supongo que los saludó por diplomacia) los cuentos que me llegaron eran muy tristes. Los católicos que viven allá viven como verdaderos mártires, con tal de no renegar de su fe. Gracias a esos católicos, el régimen castrista no pudo acabar ¡ni acabará nunca! con la Iglesia católica cubana, a pesar de la terrible persecución en la que viven sometidos. Un ejemplo reciente de ésta ha sido el "accidente" de tránsito donde perdió la vida el católico Oswaldo Payá, líder del Movimiento Cristiano Liberación, gran defensor de los derechos humanos y cristianos en la isla.
Solo les cuento algo muy básico para que puedan entender un poco el sufrimiento de ese pueblo. Alguien que fue a la visita del Papa me contó que estaba en una plaza con un termo moderno de colores guindado en su cuello. Una muchacha se le acercó y le dijo que por favor se lo vendiera para su hijo. Esta persona se lo quitó del cuello y se lo regaló. Me dice que la joven se puso a llorar como una niña chiquita, con suspiros y todo, que le dio las gracias mil veces y que "abrazaba al termo como si fuera un bebé".
Todos tenemos que saber que los cubanos que están en Cuba (a excepción de quienes apoyan ese régimen), y muchos de quienes salieron de la isla y no han podido regresar, están sufriendo mucho. Por eso yo les suplico que midan sus palabras cuando quieran hablar de la dictadura castrista y sus cómplices, para que no generalicen. Y tengan siempre presente que los cristianos no debemos insultar a nadie, las verdades se pueden decir de muchas maneras y con buenas palabras.
También les quiero pedir que incluyan al pueblo cubano en sus oraciones. Sé que estamos rezando intensamente por Venezuela pero ellos, al igual que nosotros, necesitan mucho de la ayuda de Dios para seguir luchando con fortaleza y poder alcanzar la libertad.
Aprovecho de decirle a ese sufrido pueblo que los quiero inmensamente, que rezo diariamente por ustedes y que solo Dios sabe el bien que se va a sacar de tantos años de sufrimiento. No pierdan nunca la esperanza y recuerden ¡en todo momento! que "Siempre el Bien triunfará sobre el Mal".
mariadenissecapriles@gmail.com @VzlaEntrelineas