Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
(Caracas, 14 de marzo – AFP) – Dos regímenes socialistas, dos legados, dos líderes
máximos, carismáticos y controvertidos que dejaron el mando, uno por muerte y
otro por enfermedad, con sucesores por ellos designados: Cuba y
Venezuela, dos transiciones con algunas similitudes y grandes diferencias.
Aunque sus gobiernos y seguidores rechazan los paralelismos entre ambos países
atados económica y políticamente, la muerte del presidente Hugo Chávez, hijo político
de Fidel Castro, rememoró esa alianza en Venezuela, inmersa ya en una dura
campaña para designar al nuevo gobernante en elecciones el 14 de abril.
“Con Cuba seguimos firmes”, afirmó esta semana el presidente encargado y
candidato oficialista, Nicolás Maduro, a quien la oposición ha llamado
despectivamente el “candidato de La Habana”.
“Esto no es Cuba, el gobierno cubano no va a mandar en Venezuela, aquí estamos
millones de venezolanos que vamos a defender (…) la no injerencia”, criticó el candidato
opositor Henrique Capriles.
Chávez, fallecido el 5 de marzo a los 58 años, había designado en diciembre a Maduro
heredero político antes de partir a Cuba para una cuarta cirugía contra el cáncer, sobre
el que no se ha revelado información clínica. Tampoco en relación a la hemorragia
intestinal que Fidel, de 86, sufrió en 2006 y lo alejó del poder.
Desde la llegada de Chávez al poder en 1999, Venezuela se convirtió en aliada
estratégica de Cuba, a la que suministra más de 130.000 barriles de petróleo
diarios que La Habana paga en parte con el trabajo de unos 40.000
médicos y otros profesionales.
Analistas venezolanos, afines y críticos a Chávez, coinciden en destacar que,
además de tener dos procesos históricos distintos, Maduro debe ser sometido
a elección directa, en tanto que Raúl Castro fue designado presidente
por el parlamento.
“Hay sucesión, pero Cuba es un régimen cerrado, allí la sucesión fue más controlada,
Venezuela se cuida en guardar las formas democráticas”, comentó la analista María
Teresa Romero, de la Universidad Central de Venezuela (UCV).
Para los analistas Nicmer Evans y Farith Fraija, ambos países coinciden en la
voluntad de conservar la revolución, pero son sistemas políticos diferentes. “En
Venezuela no hay sucesión. Aquí hay una designación de un candidato que
va a ir a elecciones, que será refrendado en 30 días”, subrayó Fraija.
El analista Carlos Romero, crítico del gobierno, opinó que “aunque en ambos casos
la sucesión se ha dado sin vacío político”, una diferencia importante es que “la
oposición partidista existe en Venezuela, mientras en Cuba, con partido único, no
es permitida”.
“El problema de Rául es la burocracia, la oficina. El de Maduro, la oposición,
la calle”, estimó.
En ambos países, los líderes dejaron el engranaje listo para que se siguiera
adelante en su ausencia. Tanto Maduro como Raúl han pedido unidad, para evitar
que colapsen los logros de la revolución.
En Cuba el cambio del bastón de mando se dio con el líder vivo, en Venezuela,
luego de la muerte del líder: no es poca cosa, tratándose de dos hombres que
transformaron a sus países, con gobiernos ultrapersonalizados, el de Fidel de casi
medio siglo y el de Chávez de 14 años.
Desde que Raúl tomó el mando, bajo la consigna “¡Ahorro o muerte!”, lleva a cabo
un lento proceso de reformas en busca de eficiencia económica. Retirado ya, Fidel
se deja oír cuando es necesario para mostrar su respaldo.
Aunque levanta como testamento político el programa con el que Chávez venció a
Capriles en octubre pasado para un tercer periodo, Maduro empezó a dar los
primeros pasos con pie propio, prometiendo combatir la violencia y la corrupción,
temas que eludía su mentor.
El sistema económico es también muy diferente. Venezuela tiene las mayores reservas
de crudo mundiales y aunque Chávez nacionalizó e intervino en sectores económicos
clave, no estatizó como lo hizo Cuba -más del 95% de la economía en manos del
Estado- en los años 60, cuando nacionalizó hasta las ventas de pan con lechón.
Desde que saltó al primer plano con Chávez en lo peor de la enfermedad, Maduro,
con fama de negociador, alzó la voz contra los opositores, a quienes llama “pandilla
oligarca” y “fascistas”, interpela con familiaridad a los seguidores, cuenta
anécdotas e incluso adopta ademanes, al estilo de su mentor.
“No es que yo lo quiera imitar, es que yo lo admiro, lo considero mi padre, mi
maestro, mi guía”, expresó el miércoles Maduro, quien ha reiterado ante las
multitudes: “Yo no soy Chávez, soy su hijo”.
“Él tendrá que mantener elementos iconográficos importantes y poner los
propios en la inauguración de la nueva etapa. Nicolás no es Chávez. Tiene que
imprimir su sello personal”, consideró Evans.
El general Raúl Castro, de 81 años, era poco conocido personalmente por los
cubanos hasta que tomó el mando, pero desde el principio marcó su propio estilo,
discreto, con pocas apariciones en televisión y discursos cortos. ¡Fidel es Fidel”,
advirtió.
Maduro, exchofer de autobús y exsindicalista que llegó a ser canciller y vicepresidente
del país, es una presencia continua en televisión en estos días, incluso mostrando
una faceta personal, hablando de su pareja Cilia Flores, besándola en público,
presentando a su hijo o hablando de su infancia.
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