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Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.

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Cuba discute dar más autonomía a prensa oficial en medio de reformas económicas

 

* Periodistas cubanos instan a cambios en los medios

* Prensa ha sido criticada por enfoques triunfalistas

* Medios buscan autonomía, pero no "glasnost"

Por Rosa Tania Valdés

LA HABANA, 5 jun 2013- La prensa cubana, controlada por el gobierno durante medio siglo, podría ganar cierta independencia, autofinanciarse y hasta funcionar como contrapeso del Partido Comunista como parte del plan de reformas del presidente Raúl Castro.

En reuniones previas a un congreso de la organización oficial de periodistas, los profesionales cubanos están pidiendo que los medios sean incluidos en las reformas económicas que dieron mayor autonomía a las empresas estatales y expandieron los pequeños negocios privados y cooperativas.

No se trata de un "glasnost", aclaran, aludiendo a la campaña de transparencia que precedió el derrumbe del socialismo soviético. Pero de prosperar, los cambios representarían una transformación sin precedentes en el paisaje de la prensa cubana.

"Se precisan de soluciones de fondo para superar los problemas que enfrenta la prensa, que tienen dimensiones económicas, políticas, jurídicas, del discurso, de credibilidad y del propio modelo de prensa", dijo recientemente Juventud Rebelde, el diario de la Unión de Jóvenes Comunistas, al reseñar una reunión de periodistas en La Habana, así lo reseña la agencia Reuters

Y fue más allá.

"La prensa (...) debe formar parte de los mecanismos de control popular del país, y convertirse en un valioso contrapeso frente a posibles errores o distorsiones de la política trazada por el Partido y refrendada por la mayoría de nuestro pueblo", agregó el diario, uno de tres periódicos de circulación nacional.

El Gobierno cubano concibe a los medios como una trinchera contra las "campañas mediáticas" de enemigos como Estados Unidos, que critican la falta de libertad de prensa en la isla.

Granma, el principal periódico del país, debe su nombre a la embarcación en la cual Fidel Castro desembarcó en 1956 en la isla para iniciar la guerra de guerrillas que lo llevó al poder.

Pero el periodismo cubano ha sido criticado en los últimos años por intelectuales e incluso por algunos dirigentes por el secretismo en torno a temas de interés social y un abordaje triunfalista de la realidad que, dicen, le ha restado credibilidad.

Los eventuales cambios en el modelo de la prensa oficial cubana serán discutidos a mediados de julio durante un congreso de la Unión de Periodistas de Cuba, contra el telón de fondo de más de 300 reformas económicas promovidas por Raúl Castro para hacer eficiente el socialismo.

El general de 82 años ha reducido el rol del Estado en la economía, permitió los pequeños negocios privados, facilitó los viajes de los cubanos al extranjero y limitó la permanencia de los funcionarios en puestos de poder.

Y si bien es cierto que en sus breves apariciones públicas ha criticado el maquillaje de la realidad cubana, todavía hay noticias que siguen sin llegar a la prensa oficial.

Oscar Figueredo, un joven periodista que trabaja para medios oficiales cubanos, cuestionó por ejemplo en un blog la demora de los medios en informar sobre la explosión de una gasolinera en la oriental provincia de Santiago de Cuba, un brote de cólera o un apagón que dejó buena parte de la isla a oscuras

"Es muy difícil que el público confíe en su prensa cuando la mayor parte de sus espacios informativos se concentran en demostrar que viven en una sociedad casi perfecta", dijo en un artículo publicado en su blog http://sentirjoven.wordpress.com bajo el título "Prensa en Cuba, ¿la llaga que más nos duele?".

 

CAMBIOS SI, GLASNOST NO

Cuestionado años atrás por la falta de crítica en la prensa oficial, el ex presidente cubano Fidel Castro dijo: "Nuestros órganos de prensa no están en manos de los enemigos de la Revolución, ni en manos de agentes de los Estados Unidos. Están en manos de revolucionarios".

Pero en la misma entrevista con el periodista francés Ignacio Ramonet, Castro reconoció que la prensa oficial elude a menudo las críticas para no hacerle el juego al enemigo.

Cuba tiene tres periódicos de circulación nacional: Granma -el órgano oficial del gobernante Partido Comunista-, Juventud Rebelde y el semanario Trabajadores de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC). Son modestas ediciones a dos tintas, con entre ocho y 16 páginas, sin anuncios.

Y el debate sobre los cambios en la prensa oficial cubana ocurre en momentos en que los diarios occidentales desaparecen tragados por la crisis o buscan desesperadamente un modelo financiero sostenible.

En reuniones a lo largo de Cuba, los periodistas se han quejado de los bajos salarios y de las dificultades para acceder a las fuentes y hacer su trabajo, según el sitio oficial www.cubaperiodistas.cu.

"Otro tema abordado", dijo Juventud Rebelde, "fue la posibilidad de incorporar los medios de comunicación a las nuevas formas de gestión que emergen en el país, con lo cual podrían generar parte de los ingresos que requieren para su sustento y disminuir con ello la subvención del Estado".

El debate sobre la prensa oficial ocurre además en momentos en que el Gobierno comenzó a facilitar el acceso público a Internet, restringido hasta ahora a académicos y funcionarios.

"Hoy, con el desarrollo de la informática y de la Internet, prohibir algo es casi una quimera imposible, no tiene sentido", dijo recientemente el vicepresidente cubano, Miguel Díaz-Canel.

"Las noticias de todos lados, las que son buenas y las que son malas, las que están manipuladas y las que son verdades, las que están a medias, circulan por las redes, llegan a las personas, la gente las conoce, y ¿lo peor es entonces qué?: el silencio", agregó.

Pero el debate sobre la prensa oficial cubana está dejando claro, sin embargo, que lo que está en discusión es la forma de hacer el periodismo en la isla y no su sistema político.

"No se trata de hacer un proceso similar a la Glasnost, cuyas consecuencias son bien conocidas por todos", escribió Figueredo en el blog, aludiendo al proceso de apertura de la década de 1980 en la Unión Soviética.

"No se trata de desvirtuar la obra de la revolución o cuestionarnos los principios elementales de nuestro proceso revolucionario, ni de sus líderes históricos, como pretenden hacer algunos", aclaró. (Reporte de Rosa Tania Valdés)

Reuter
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