Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Suele ocurrir. El narcotraficante venezolano Walid Makled se ha lanzado a hablarles a los medios desde una prisión en Colombia y ahora hay que darle de bofetadas para que cierre la boca. Bofetadas que, por sus explosivas declaraciones al periodista Casto Ocando, seguramente querría propinarle más de uno en el gobierno de Hugo Chávez.
Hasta su detención el pasado verano, Makled, de origen sirio, ha sido uno de los narcos más buscados por Estados Unidos. Según un informe de la ONU publicado en 2010, la mitad de los cargamentos marítimos de cocaína que llegaron a Europa entre 2006 y 2008 zarparon de Venezuela; y Makled, más conocido en su país como “El Turco de la Mafia del puerto”, controló durante años el flujo de estupefacientes que se distribuía desde el sur del país.
El poderoso traficante, cuya extradición se la disputan Estados Unidos y Venezuela, no actuaba solo; de acuerdo a su testimonio, contaba con la complicidad de altos cargos militares y funcionarios chavistas a cambio de cuantiosos sobornos. En el entramado también intervenía la guerrilla de las FARC en un ruta que comienza en Colombia para acabar en el hipermercado de la droga al norte del Río Grande.
No es casualidad que en 2009 la Casa Blanca calificara a Makled como uno de los tres capos más peligrosos del mundo. Y es que en sus mejores tiempos este Tony Montana de Suramérica llegó a introducir en EEUU 10 toneladas de cocaína al mes. O sea, no tenía nada que envidiarle al fallecido Pablo Escobar, del que todavía habla sin que le echen monedas uno de sus sicarios, John Jairo Velásquez, alias 'Popeye', también preso en Colombia y quien no se ha cansado de repetir que en la década de los ochenta el corredor de estupefacientes pasaba por Cuba y Nicaragua, con el conocimiento del castrismo y el sandinismo.
Contrario a lo que muchos analistas habían previsto, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ha declarado que entregará el narco a Caracas y no a Washington. Al final ha pesado más quedar bien con su voluble vecino que con su aliado Obama. Veremos, pues, qué ocurrirá con el Tratado de Libre Comercio, pero esta decisión de última hora propicia el pago de unos 4 mil millones de dólares que el estado venezolano no acaba de saldar con Colombia.
Entretanto, el narco aprovecha su momento mediático para divulgar que tiene en su poder vídeos comprometidos y pruebas que demuestran la culpa de sus presuntos compinches. Sin ir más lejos, afirma que llegó a pagarle al hermano del ministro de Relaciones Interiores y Justicia, Tareck El Aissami, unos 100 mil dólares.
¿Y qué responde el Gobierno de Chávez a estas acusaciones? El ministro de Defensa ha declarado que se llegará hasta el fondo del asunto: "caiga quien caiga. Aquí no hay protegidos". Inevitable flashback a la época tenebrosa del juicio en Cuba contra el General Arnaldo Ochoa después de que el Drug Enforcement Administration (D.E.A.) demostrara la participación del gobierno castrista en las redes de narcotráfico. En la isla se armó la pantomima gubernamental y en aquel aquelarre se sacrificaron a los hermanos La Guardia y Ochoa, hombres de confianza del régimen.
Desde su celda 'El Turco' Makled está conectado nada menos que a Twitter (¿quién dijo que las redes sociales han muerto?), y en sus tuits asegura que su vida correría peligro en Venezuela. Está visto que enfrentarse a un narcoestado tiene su precio. Las cosas de la mafia son así