El encuentro, previsto para el martes, de Lim con el enviado nuclear japonés, Shinsuke Sugiyama, y el subsecretario de Estado de EE.UU. para Asia-Pacífico, Kurt Campbell, será la primera cita entre funcionarios de los tres países sobre la situación en Corea del Norte desde la muerte en diciembre de su líder Kim Jong-il.
Antes de partir hacia Washington, el enviado surcoreano declaró a Yonhap que durante su estancia de tres días en EE.UU. intercambiará con sus interlocutores “puntos de vista sobre la situación en la Península de Corea” y debatirá “los modos de reanudar el diálogo sobre la cuestión nuclear de Corea del Norte”.
Después de la muerte de Kim Jong-il el pasado 17 de diciembre, su hijo menor y heredero, Kim Jong-un, ha asumido el mando del aislado estado comunista.
Aunque el régimen de Kim Jong-un anunció la semana pasada su voluntad de “esperar y ver” en relación a las políticas de Washington, es incierto el futuro de las conversaciones a seis bandas para la desnuclearización de Corea del Norte, estancadas desde 2008.
La muerte de Kim Jong-il llegó en un momento marcado por una agilización de las negociaciones entre las partes a lo largo de 2011 para retomar este proceso de diálogo, que implica a las Coreas, EE.UU., China, Rusia y Japón.
El año pasado Corea del Norte, Corea del Sur y EE.UU. mantuvieron varios contactos bilaterales por separado para negociar la recuperación de las conversaciones a seis bandas que concluyeron sin avances significativos, al no ceder las partes en sus respectivas posturas.
Mientras Corea del Norte propone retomar el proceso sin condiciones, Corea del Sur y EE.UU. le exigen como pasos previos renunciar a su programa de enriquecimiento de uranio y permitir la entrada al país de los inspectores del Organismo internacional de la Energía Atómica (OIEA).
Recuperar las conversaciones a seis bandas podría permitir a Corea del Norte obtener concesiones para impulsar su empobrecida economía a cambio de renunciar a la producción nuclear con fines militares.