Judy Gross llegó al tribunal caminando y acompañada de otras dos personas que podrían ser los representantes legales de la familia Gross, aunque hasta el momento nadie lo ha confirmado.
También arribaron al juicio representantes consulares de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA), un representante de la comunidad judía en Cuba, entre otros.
Ninguno de ellos realizó declaraciones a los periodistas de medios extranjeros que se han congregado a las puertas del tribunal, donde la vista se celebra a puerta cerrada.
El hermetismo en torno a la realización del juicio contra Gross es absoluto, y a los corresponsales no se les está facilitando ningún tipo de información.
Alan Gross, de 61 años, es un subcontratista de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (Usaid) y trabaja para la empresa Development Alternatives (DAI), con sede en Maryland, que se dedica a labores de desarrollo en otros países.
Su detención se produjo el 3 de diciembre de 2009 por distribuir equipos de comunicación satelitales a una comunidad judía, según Cuba de forma ilegal y para alentar la subversión en la isla.
Quince meses después de su arresto, Gross fue acusado formalmente por el Gobierno cubano de "actos contra la independencia o la integridad territorial" del país. EFE
