Artemisa, 19 de Abril.- La creación de una cooperativa de transporte de pasajeros en la provincia
Artemisa no busca ser la solución, o al menos alivio al problema, sino solo un cambio formal
para quitar a las entidades estatales los costos y la responsabilidad de este servicio para
hacerlas recaer sobre los asociados.
En El Artemiseño, semanario del comité provincial del Partido Comunista de Artemisa,
correspondiente a la semana del 9 al 15 de abril, se reporta por la periodista María Caridad
Guindo que se ambiciona con dicha cooperativa “mejorar el servicio entre los municipios
de Artemisa y sus asentamientos”.
Dicha ambición parece condenada al fracaso desde su misma concepción ya que la cooperativa
contará con los mismos camiones que circulan desde el pasado año. Destaca el eufemismo de
denominar ómnibus JMC a los 33 camiones de uso que fueron adaptados para transportar
personas en la Empresa Conformadora de Metales de Guanajay (COMEG) popularmente conocida
como la Berliet.
La primera incongruencia con el concepto universalmente aceptado de cooperativa es que los
asociados no aportarán capital ni medios, sino que los camiones serán arrendados por la estatal
Empresa de Transporte que mantendrá la propiedad de los mismos. La supuesta cooperativa
“trabajará con 74 socios: ocho de ellos indirectos y 66 vinculados directamente a la producción
(Choferes y conductores)”.
Según Oslaida Amador, directora de pasaje de la Empresa Provincial de Transporte, los
cooperativistas podrán comprar a empresas comercializadoras e importadoras, a precios
mayoristas” y el combustible lo adquirirán en la red de servicentros estatales mediante tarjeta
magnética a precio minorista.
Lectores del Artemiseño consultados al respecto ponen en duda que llegue a ser rentable la
cooperativa si compra en entidades estatales, pues los particulares logran sus ganancias debido
a que obtienen sus piezas y combustible en la bolsa negra a precios menores que los oficiales.
En contradicción con lo anterior, al final del reportaje se dice que “La Dirección de la Empresa
Provincial del Transporte sostiene su posición; se preocupa y ocupa del aseguramiento técnico
material del parque de equipos, aun cuando admite que lo hecho resulta insuficiente”.
Si la insuficiencia de esta última empresa se debe a la falta de medios materiales que se deben
compran a las mismas empresas en que deberá hacerlo la cooperativa, entonces cabe preguntar
¿cómo es posible mejorar la situación con solo cambiar los compradores y no mejorar el surtido
de los vendedores?
Se hace evidente el verdadero objetivo de disminuir los gastos y evadir la responsabilidad del
Estado por el ineficiente servicio actual, pasándolos a la pseudo cooperativa. Una “reforma”
más acorde a los lineamientos raulistas, que solo persiguen beneficiar al grupo de poder
ignorando las necesidades de la población de a pie.
Hablemos Press/ La Habana