Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Por vozdesdeeldestierro.juancarlosherreraacosta.over-blog.es
Por: Sarah Brumfield
Pasaron 15 años desde que un escopetazo le arrancó la mitad de
la cara a Richard Norris. Ahora, tras numerosas cirugías –y un
intento de suicidio-, recuperó la alegría
Durante los 15 años que pasaron entre un escopetazo que arrancó la mitad
inferior de su rostro y el trasplante de cara que terminó con su vida de
ermitaño, Richard Norris enfrentó la crueldad de extraños, combatió la
drogadicción y consideró el suicidio.
Pero aun si pudiera regresar el tiempo, el residente de una zona rural del
sudoeste de Virginia no está seguro de que borraría el accidente que lo
dejó seriamente desfigurado.
"Esos 10 años de infierno que viví me han dado un caudal de
conocimientos", dijo recientemente Norris a The Associated Press,
uno de los dos servicios noticiosos a los que otorgó entrevistas tras el
trasplante del año pasado. "Es irreal. Ha traído a algunas de las mejores
personas en mi vida".
Con 38 años, Norris ha comenzado una nueva vida: toma clases por internet
para obtener una licenciatura en Sistemas Informáticos y la posibilidad de
crear una fundación que ayude a costear los gastos diarios de otros
pacientes con trasplante de rostro durante el tratamiento.
Ha trabajado con un fotoperiodista que acaba de terminar un libro sobre
su caso, tituladoLas dos caras de Richard. Espera que su caso brinde
esperanzas a personas en situaciones similares y fomente la compasión
a otras.
"Escuché todo tipo de comentarios", indicó. "Algunos de ellos fueron
verdaderamente horribles". Tras el accidente de 1997 en su casa, Norris
no tenía dientes ni nariz y sólo parte de la lengua. Tenía gusto pero
no olfato. Cuando salía a la calle, generalmente de noche, se ocultaba
detrás de un sombrero y una máscara.
Norris fue sometido a decenas de operaciones para repararle el rostrohasta llegar a un límite sobre lo que la cirugía convencional podía hacer por él, dijo el médico Eduardo Rodríguez, que realizó algunas de esas operaciones y encabezó luego el equipo en el trasplante de rostro.
Algunas partes de la anatomía, como los párpados y los labios, son demasiado complejas para recrearlas, destacó. "Se puede crear una semblanza de algo, pero puedo garantizarle que no será la normal ni de lejos".
Semanas después que otro médico dijera a Norris que poco podía hacer
por él, Rodríguez le presentó otra alternativa: un trasplante.
El médico, director de cirugía plástica del centro Médico de la Universidad
de Maryland en el Centro de Traumatología R. Adams Cowley, ha seguido
los avances en los trasplantes de rostro desde hace años. Una beca de
la Oficina de Investigación Naval para ayudar a los heridos en guerra permitió
que con su equipo intentara el primer trasplante de rostro, operación
realizada hasta ahora sólo en otros dos centros de Estados Unidos.
El primer trasplante de rostro en el mundo fue realizado en Francia en 2005 a
una mujer atacada por su perro. De los 27 que siguieron, fallecieron cuatro
pacientes.
Al contrario que otros receptores de trasplantes que los necesitan para vivir,
los que tienen trasplante de rostro arriesgan la vida por una condición
que no es amenazadora, según el médico Mark Ehrenreich, que asesoró al
equipo de Norris. Rodríguez sostiene que sus pacientes conocen la situación.
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