Un microbús de la cooperativa numero
uno. Foto: Roberto J Guerra.
Por Daniel Palacios/ Hablemos
Press.
LA HABANA, 27 de agosto.- Es
realmente un boom en el acontecer
económico y social cubano del momento,
las famosas cooperativas (otros menos
eufemistas que los dirigentes cubanos lo
llaman pequeñas empresas) son cada
vez más frecuentes.
La fórmula es sencilla y no es
descubrir el agua fría lo que hicieron
los magnates de la política cubana: se asocian un mecánico, varios
choferes, un chapista, un economista, algunos más y conforman una
pequeña empresa que renta medios de transporte, inmuebles y
otras cosas al Estado para brindar un servicio de transportación
con algo más de eficiencia que las prestaciones gubernamentales,
y por eso paga renta y los altísimos impuestos.
Pudiera ser en el movimiento de pasaje en la capital o las provincias,
pero también las hay de servicios gastronómicos, de servicios de
reparaciones, agropecuarias entre otras. Que no lo engañen con
eufemismos, se llama empresa, no cooperativa, como con tanta falta
de originalidad lo llaman.
Las "cooperativas" intentan darle una solución al tema del desempleo
y del Trabajo por Cuenta Propia (ahí está otro nombre con una total
ausencia de creatividad, justo fieles a las fuertes reminiscencias de la
herencia soviética) para equilibrar la tensión social del momento, o
como dijera un buen amigo "sacarle presión a la caldera".
Pero si había engañados en el pueblo pensando que esta experiencia
privada sería sinónimo de libertad, o al menos pseudo-libertad, bastó
con ver la Mesa Redonda del pasado 21 de agosto, en la que se
explicaba con detalles cómo hacer una cooperativa y el proceso para
oficializarla.
Como son realmente pocos los que ven ese "programa", les cuento que
además de las solicitudes a todas las instituciones de cobro de
impuestos, léase la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT),
el Banco Nacional, Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, entre los
otros (y aquí viene el pollo del arroz con pollo), una cooperativa
no podrá operar si no tiene una autorización directa del Consejo de
Ministros. Se lo pongo más fácil: no se podrá hacer una cooperativa
si el Consejo de Ministros (instancia que debería tener muchas otras
cosas importantes que hacer) no autoriza a que esta opere.
Aquí tenemos un ejemplo más de la vocación totalitaria y controladora,
monárquica y centralizada del pensamiento económico-político y social del
gobierno cubano. ¿Es realmente trabajo del Consejo de Ministros autorizar
o no una empresa privada? ¿No tiene esta instancia cosas mucho más
importantes que resolver y que son verdaderos icebergs que amenazan
con hundir de una vez por toda este barco?
Cuando menos resulta ofensiva la impunidad con la que aceptan su afán
de controlarlo todo, incluso este "experimento", el cual debiera ser
competencia de los organismos provinciales, municipales, o las
dependencias territoriales del Ministerio al cual pertenece el objetivo de
esa cooperativa.
Conformar una pequeña empresa no es un hecho de tanta
trascendencia para las altas esferas gubernamentales, ni en ello va
la permanencia de la "Involución" (lo prefiero antes que al término
Revolución), pero es recurrente en nuestra nación, ver a la alta dirección
centrarse en temas que no son trascendentales para el momento en
que vivimos, y aferrarse a la política de "botar el sofá" con lo que
realmente importa.
¿Tiene el Consejo de Ministros una comisión creada para investigar
las constantes violaciones de los Derechos Humanos más elementales
perpetradas por sus propias fuerzas de seguridad contra los opositores
y pueblo en general?
¿Se reúnen ellos para debatir la aceptación o no del pluripartidismo y
la modificación de la Ley Electoral cubana?
¿Por casualidad han conformado un grupo de trabajo para encontrar
vías factibles en pos de frenar la profusa emigración de los jóvenes
profesionales, y por ende evitar el caos demográfico que se nos avecina?
Cuba sangra por otras heridas mucho más profundas y cambiar la
mirada a las superficialidades es una muestra de poco compromiso con
el bienestar de su pueblo, mientras que delata los afanes de mantener
el poder mediante el control.
Ya no hay Revolución, sino una partida de ajedrez cuyo objetivo es no
perder el poder usurpado al pueblo por más de medio siglo, y voltearle
la cara a los grandes problemas es una de las movidas del "rey".
Fuente: Hablemos Press/ La Habana
