Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Por: Wendy Guerra
Muchas veces me he preguntado por qué sigo viviendo en La Habana si muchas de las cosas que he amado y amo ya no me acompañan.
Mi relación con el autor de este libro responde parte importante del enigma, con él y su obra descubro que, desde La Habana espero noticias de Cuba, y eso es, justamente lo que me ocurre con Fugas, la nueva propuesta de William Navarrete.
Camino cuadras y cuadras tocando puertas y reclamando amigos que no existen, cines cerrados, bibliotecas devastadas, espacios personales que ya hoy son públicos... busco algo que no tengo y que he encontrado en las páginas de Fugas.
William Navarrete, su autor, es para mí un serio reservorio de la memoria cubana en el exilio. Sus trabajos de archivo y desarrollo historiográfico hilado desde París y la seriedad con la que ha reestructurado la biografía de sus personajes hacen gala de sus profundos estudios como historiador en su función literaria.
La novela que acaba de lanzar Tusquets trasluce esa zona de Cuba -un poco olvidada en la novelística nacional actual- la costa norte de Oriente. Allí aparece el mapa de una impresión vital exquisita y épica -auto ficcional- que destila cierta sensorialidad que, yo no sentía (salvando distancias) desde que leí al joven Reinaldo Arenas. Con una savia delirante pero un nervio controlado y un pulso afinado, este autor devela su versión del escape; bojeo exploratorio que en nuestra isla empieza, justo, en el año de nuestro nacimiento.
Los personajes femeninos excepcionalmente trazados en esta novela son un homenaje a la dramaturgia cubana de todos los tiempos, pocas veces he notado, dentro de nuestras novelas, el sensible juego silencioso y teatral, que concurre, en el cotidiano pero complejo matrimonio que se establece aquí entre, madre e hijo, cimiento de la aparente deriva que es el viaje literario y conductual que ahora refiero.
William no tiene mucho tiempo en estos días, se encuentra en México cumpliendo los compromisos de prensa que dispone su editorial. A él le hicimos solo tres preguntas que sirvan como testimonio de ese maravilloso minuto en el que un autor y su novela salen a conquistar el mundo juntos.
Les recomiendo Fugas (Tusquets) viaje del oriente al occidente cubano escrito con maestría sobre la arena por la mano de un excepcional protagonista de otra Fuga cubana.
- ¿Qué significa para ti la salida de Fugasen Tusquets?
Significa antes que todo un agradecimiento eterno a mi editora Verónica Flores Aguilar que entendió el por qué de esta novela, así como a todo el fabuloso equipo de Tusquets y Planeta que me ha abierto su puerta. Que sea lanzada desde México, para mí que desde hace rato dejé de tener país, es volver a mi entorno geográfico, cultural e, incluso, mental: el de El Caribe. Qué mejor sitio que este país para olvidar que en el propio no existimos ni nos dejan existir. Mi agradecimiento, en este sentido, con México, llegó para quedarse, como se quedan en nuestro sentidos sus boleros, sabores, colores y olores. Además, conozco bastante bien el catálogo de la colección Andanzas de Tusquets - quién medianamente informado no lo conoce - y me da un placer infinito hallarme de pronto, casi por obra de azares y magias, por obra de México, órale, entre tantos autores que admiro, quiero y respeto.
- ¿Cómo sientes el universo de Fugas dentro de tu literatura?
El universo de Fugas es el de la eterna búsqueda de cómo alejarnos del miedo y el desamparo. Hay una escena en la novela en que dos niños contemplan las llamaradas gigantescas del fuego que consume el antiguo almacén de la United Fruit Company, en Banes, pueblo del Oriente cubano. Esas llamas son para esos niños el fin de la inocencia, pero también la pérdida de todas las brújulas: la de los orígenes, las tradiciones, la familia, los seres que llevaron el imaginario de la infancia, la historia y la razón de estar ahí. Es en ese instante, donde ocurre lo ineluctable, cuando el personaje pregunta al abuelo qué es la poesía como si sospechase que, en el futuro, sólo las palabras, la música, el verso y la fantasía pueden salvarlo no sólo a él, sino a toda la nación y a todos los hombres que necesiten ponerse a salvo de los fantasmas de sus vidas, de los pesares y de esas situaciones misteriosa e inexplicablemente intrincadas. Esos dos niños tú y yo los conocemos mejor que nadie, y esos orígenes y pesares también.
- ¿Cómo ha sido tu llegada a México esta primavera con tu nuevo libro?
En Europa, Italia; en las Américas, México. Este país es el amor más viejo de mi vida, y creo que el primero. Si te fijas bien en el mapa nuestra isla se desprende de él y aparente querer entrar en el regazo de su golfo y su ondulada costa caribeña. México es de los poco países que, hoy día, hacen que uno vibre todavía. Es algo muy profundo, telúrico, inexplicablemente grandioso, contrastante, bello y duro, inesperado, insondable. Lamento mucho no conocer mejor este país. Lamento mucho más que por ahora debemos evitar algunas de sus más bellas regiones. Tengo mucha fe en que - ya que nuestra tierra parece ser objeto de fuga eterna e inevitable - que México se reestructure como lo soñamos y deseamos todos, y que nos permita fugarnos, pero en sus profundidades, en lo más auténtico de su alma, en esos pueblos y montañas que parecen obra de un hacedor de milagros, en sus adentros. Y cuando me preguntan en dónde pudiera pasar sin reservas los últimos años de mi vida siempre me viene a la mente la yucateca Mérida, sin que me importe que quien me lo pregunta se asombre o me tilde de provinciano. Quien no haya venido a este país, aunque sea por breve y limitado tiempo, que se dé prisa pues hoy ya no estamos seguros de que las cosas sean para siempre.
Fuente: El Mundo
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