Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
El propietario de la emisora, Mishan al-Jabouri, se niega a indicar por qué Gadafi eligió su estación para llamar, o a revelar su escondite.
AP
Beirut.- Moamar Gadafi está prófugo pero no mudo, y su canal de comunicación es inusual: llamados telefónicos clandestinos y nocturnos a una emisora de televisión privada siria dirigida por un exiliado iraquí con un pasado turbio.
Gadafi, que en el pasado tuvo numerosas emisoras estatales libias a su disposición, ha hecho tres llamados desde su escondite a Al-Rai TV para tratar de estimular a sus partidarios e insistir en que nunca se rendirá. Los mensajes se suman al espectáculo de su caída y sus intentos por escapar a sus perseguidores, informó AP.
El propietario de la emisora, Mishan al-Jabouri, se niega a indicar por qué Gadafi eligió su estación para llamar, o a revelar su escondite.
``Es mi propio secreto que no revelaré'', dijo al-Jabouri a la Associated Press telefónicamente esta semana cuando se le pidieron detalles. ``No debería hacer esas preguntas porque estoy contactando a una persona en el campo de batalla. ¿Cómo puedo decir cómo lo contacto? Es imposible que se lo diga''.
``Tenemos nuestros propios medios y métodos para mantenernos en contacto'', afirmó.
Al-Jabouri, que fue legislador en Irak, se ha proclamado nacionalista árabe opuesto a las intervenciones estadounidenses en el Oriente Medio y partidario de los insurgentes suníes iraquíes contra los soldados de Estados Unidos. Dijo que mantiene buenas relaciones con Gadafi y su familia.
Al-Jabouri sabe lo que es escapar. Huyó de Siria en el 2006, un año antes de que un tribunal iraquí lo condenara por el desfalco de millones de dólares. El y su hijo Yazan fueron acusados de desfalcar 7 millones de dólares mensuales destinados a unidades de una fuerza especial para proteger oleoductos de los insurgentes. Al-Jabouri rechazó los cargos pero fue sentenciado a quince años de cárcel.