Por Calixto Ramón Martínez Arias/ Hablemos
Press.
La Habana, 24 de agosto.- Onelia Lemus, una jubilada de
79 años cuya pensión es de 175 pesos (moneda nacional) –equivalente
a 7 dólares estadounidense- mensuales, es víctima de amenazas por
parte de agentes del Departamento de Inspectores Supervisores
(DIS), para que deje de vender confituras en las inmediaciones
del Zoológico de 26.
Según la señora Lemus, quien reside en el municipio Plaza de la
Revolución, los agentes del DIS llegaron en la mañana del pasado
día 21 y la amenazaron con despojarla de sus pertenencias; refiere,
que esta no es la primera vez que lo hacen.
“Ellos, [los Inspectores] me dicen que me vaya a hacer ejercicios
con los viejos, porque si no me van a quitar las cosas y me van a
multar. ¡No, hombre no! Que yo voy a estar haciendo ejercicios, a mí
lo que me gusta es esto. Y con esto me busco la vida, porque
dependo de una chequera que no me alcanza para nada”, -señaló
Lemus.
“Yo no me meto en nada malo; sé tejer, coser, y hacer un montón
de cosas para buscarme la vida honradamente, pero a mí lo que me
gusta es vender mis cositas aquí para entretenerme y buscarme la
vida sin hacerle daño a nadie”, -destacó la señora.
Aunque tuvo licencia, para desempeñarse como trabajadora por
cuenta propia, la entregó porque su avanzada edad no le
permite desplazarse con rapidez, y este inconveniente reduce
sus ganancias a tal punto que en ocasiones no le alcanzaba ni para
pagar la licencia.
“Yo saqué licencia de trabajador por cuenta propia, pero me vi
en la obligación de entregarla, porque lo que gano es muy poco y
tenía que pagar 150 pesos de impuesto. Esto es un negocito de
centavos, y a veces tenía que coger el salario de la chequera para
pagar la licencia”, -indicó.
Describe la señora Lemus, que desde que ella se jubiló, después
de haber trabajado más de 40 años, siempre se ha dedicado a
vender chucherías para ganarse la vida, y por tal motivo, ha sido
arrestada y trasladada a unidades de la Policía Nacional
Revolucionaria (PNR).
“Una vez intentaron llevarme y un policía dijo, que él a mí
no podía montarme en la patrulla, porque si me daba un infarto
o me sucedía algo, él tenía que responder por mí. En otra ocasión,
hace como dos años, me llevaron y el Jefe de la Unidad de la PNR, le
ordenó a los policías, que en el primer patrullero que saliera me
llevaran para mi casa”, -argumentó.
Según dice, hace más de un año le impusieron una multa y la rompió
delante de los inspectores, “porque no iba a pagar nada”.
Udelina Reyes, otra señora que ronda las siete décadas de vida,
residente en el municipio Boyeros, alega que esto sucede en Cuba
desde que los Castro tomaron el Poder.
-“Yo me dedicaba a vender maní y caramelos, y tuve que dejarlo porque
hace alrededor de tres años, me llevaron detenida para la PNR de
Santiago de las Vegas; allí, habían más de veinte viejitos detenidos,
todos por vender javitas de nailon, caramelos, chupa-chupa…, y
aquello se puso feo, porque habían viejitos de esos, que estaban a
punto de darle un infarto”, -concluyó Reyes.