La Habana, 11 de diciembre.- ¿Cuánto tiempo
se supone que debe sufrir un inocente -encarcelado por expresarse libremente y
difundir información- los maltratos
degradantes -física y moralmente lesivos
a la dignidad humana-, para que los expertos de las instituciones que
velan por el respeto a los derechos humanos le otorguen la condición
de Preso de Conciencia?
¿Qué tiempo debe durar una huelga de hambre, y cuánto daño debe
producir en la salud de la víctima, para que las
organizaciones internacionales que defienden el respeto a los
derechos y libertades fundamentales condenen, enérgica
y permanentemente, a los gobiernos violadores por los constantes
abusos que obligan a inocentes ciudadanos indefensos (presos o en
libertad) a recurrir a estos métodos extremos de protesta?
Desde el 16 de septiembre, los periodistas independientes
cubanos, activistas de derechos humanos, disidentes y opositores en
general estamos en pie de guerra, firmes e incansables,
denunciando el injusto encarcelamiento del periodista Calixto
Ramón Martínez Arias;
y a partir del 10 de Noviembre dimos a conocer al mundo el inicio
de una huelga de hambre que Martínez Arias comenzó, para protestar
contra su arresto arbitrario y los abusos a que lo han sometido
desde su detención.
Calixto Ramón, continúa en huelga de hambre, desnudo en una
celda de castigo; sometido a frecuentes golpizas y al amplio
abanico de maltratos que ofrecen las cárceles cubanas a quienes
desafían el despotismo y la injusticia.
Este 11 de diciembre, cumple 31 días sin ingerir alimentos. Según
informes proporcionados por prisioneros que se solidarizan con su
causa, Martínez Arias muestra signos de serio debilitamiento
físico. La significativa pérdida de peso y los fuertes y continuos
temblores evidencian el progresivo deterioro de su salud.
Pedimos a todos los gobiernos civilizados, que disfrutan el beneficio
de la democracia; a todas las instituciones defensoras de los
derechos humanos, las libertades fundamentales y el derecho a la
vida, se pronuncien ante las Naciones Unidas para exigirle al
gobierno de Raúl Castro la liberación incondicional de Calixto
Ramón Martínez Arias, y el cese inmediato y definitivo de la violencia
contra los periodistas, activistas civiles y opositores políticos pacíficos.
Acaso, ¿tendrá la oposición pacífica que transformar su lucha de
gladiolos, en un combate de fuego y espada?
Las organizaciones internacionales de derechos tienen un
compromiso universal con todos los que luchamos por un mundo sin
tiranía. Sabemos que muchas organizaciones se han pronunciado en
el caso de Calixto Ramón, pero no es suficiente.
Es hora de comenzar una cruzada sin descanso que movilice
todas las fuerzas y las ponga al servicio de la razón, hasta que la
constancia y la firmeza le devuelvan a la libertad su corona de vida.
