Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Washington.- El historiador de La Habana, Eusebio Leal, expresó su esperanza hoy en Washington de que los cambios económicos emprendidos en Cuba sean irreversibles, y pidió que Estados Unidos se abra también políticamente a la isla.
Leal, que obtuvo una visa para poder dar conferencias y mantener reuniones en Nueva York y Washington, se mostró contrario, sin embargo, a que algún día puedan devolverse los bienes expropiados a cubanos que tuvieron que abandonar la isla.
"Sería como pedirle a la Revolución Francesa que devolviera la cabeza del rey Luis XVI", contestó Leal a la pregunta de un exiliado cubano tras pronunciar una conferencia en el centro de análisis Brookings en la capital.
Leal presentó un resumen de los trabajos de recuperación del casco histórico de La Habana, una zona designada patrimonio cultural de la Humanidad por la Unesco en 1982.
"La ciudad está venida a menos, hay ruinas evidentes", reconoció Leal, quien se mostró alentado por las perspectivas de cambio interno.
"Estas nuevas iniciativas que estamos viendo, no podemos satanizar(las)", dijo Leal.
"Son por su naturaleza irreversibles. A mi juicio no hay tiempo para cambiar ninguna de estas nuevas formas económicas, pero además, hay otra cosa más importante; tienen que ser profundizadas, y tienen que ir hacia adelante. No debe excluirse en el futuro ninguna posibilidad", añadió.
"Yo creo que el momento es apertura, relación, diálogo, construcción y en el futuro veo con gran esperanza que los cubanos (del exilio) puedan reinvertir en el país, que puedan aportar su experiencia", añadió.
El presidente Raúl Castro, hermano del líder histórico de la Revolución Fidel, al que sustituyó a partir de 2006, ha impulsado gradualmente reformas para liberalizar la economía devastada de la isla.
Entre ellas se cuenta la legalización del trabajo privado o por cuenta propia, la compraventa de casas y autos y el despido oficialmente previsto de centenares de miles de funcionarios.