Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Un reconocido analista económico opinó que la eliminación de un
millón de empleos públicos no se aplicó con "suficiente transparencia",
un nuevo reconocimiento solapado de la corrupción que impera en
su sistema
Ariel Terrero fue quien, en su columna semanal en la televisión que controla
el Estado, se atrevió a señalar falencias en la aplicación de las reformas que
aprobó el comunismo en el último tiempo. Este tipo de declaraciones, otrora
impensadas y con muchas posibilidades de tener represalias, han comenzado
a circular en algunos ámbitos oficialistas, aunque sea a cuentagotas.
Al referirse al plan de Raúl Castro para despedir empleados estatales,
Terrero consideró que "el Ministerio del Trabajo no ha abordado este
programa tan importante con suficiente transparencia" y aseguró que ese
proceso debería ser "emprendido con mayor amplitud".
"No sabemos si en este proceso, que ha seguido caminando, han sido más
afectadas las mujeres que los hombres, no sabemos cómo ha sido la relación
de edades, en fin, no sabemos siquiera cuántos son los trabajadores que
quedaron disponibles el año pasado con precisión", admitió.
El proyecto del comunismo isleño, que se enmarca en las medidas adoptadas
para estimular la alicaída economía del país, contempla la supresión gradual,
en cinco años, de un millón de empleos públicos, el 20% de la planilla estatal
en un país de 11,2 millones de habitantes.
Según Terrero, "inicialmente se previó un programa poco realista" y "se pensó
en que se podía dejar disponibles a 500.000 trabajadores en apenas unos pocos meses", pero "pronto se percibió que esto era un plazo demasiado corto y se
pasó a una reprogramación del proceso".
"Sabemos que, para el actual año, hay un plan de que queden disponibles
(cesantes) 170.000 trabajadores" y "estos deben sumarse a la cifra secreta"
de los que quedaron sin empleos en 2011, apuntó.
La de Terrero es apenas una de las muchas críticas que despertó el ajuste
emprendido por el régimen. Lo sorprendente, en este caso, es que esta haya
sido realizada por un especialista ligado a las autoridades y a una señal que,
como la mayor parte de la prensa local, está bajo la égida estatal.
Aunque inesperados, unos pocos comentarios como este se han publicado en
el último tiempo en medios oficialistas, lo que ha llevado a analistas a preguntarse
si se trata de un incipiente movimiento hacia la libertad de expresión o la voluntad
misma del régimen de poner en relieve la necesidad de abordar sus propios
problemas.
Así, por ejemplo, el diario oficialista Juventud Rebelde criticó en julio de 2011 laburocracia de las compañías en manos estatales y culpó al verticalismo que
las rige. Meses antes, el politólogo Esteban Morales había advertido que
negros y mulatos saldrían más perjudicados en el plan de despido de personal,
en línea con la marginación histórica que sufrieron en Cuba.
Claro que ese tipo declaraciones son enormes excepciones en el sistema
de comunicación cubano, bajo un estricto control. De hecho, los órganos
oficiales suelen apelar a criterios periodísticos que en cualquier medio de
comunicación serían inaceptables cada vez que se ven obligados a informar
una noticia que afecta al Gobierno.
El plan oficial contempla convertir a miles de trabajadores estatales en privados,
en un programa que partió hace un año con las peluquerías y barberías. Hasta
ahora, unas 357.000 personas se ganan la vida en la isla con el trabajo privado
o "por cuenta propia" y se espera que lleguen a 600.000 a fines de 2012.