Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
La Habana-12 de marzo, DPA.- “Por aquí va a pasar el Papa”, es una broma
que repiten estos días muchos cubanos cuando ven obras en las calles de
La Habana. Dos semanas antes de que Benedicto XVI llegue a la isla caribeña,
en la capital empiezan a notarse cada vez más los preparativos para su visita.
Habituados a ver pocas remodelaciones en las deterioradas vías públicas, los
vecinos comentan a menudo con sarcasmo los cambios que ven en algunas
zonas de la ciudad. “Esto sí que ha sido un milagro”, ironizaba un residente
de La Habana en la red social Twitter sobre el nuevo aspecto de su calle tras años
de abandono.
Obras en la avenida que lleva al aeropuerto o avenidas recién asfaltadas en
el municipio Plaza de la Revolución. Nada indica que los trabajos estén
relacionados con la llegada de Benedicto XVI, pero la población lo da por sentado.
En Plaza de la Revolución, un barrio de anchas avenidas con árboles y paseos
peatonales, está la emblemática explanada que da nombre al distrito, y en la
que el pontífice celebrará el acto central de su visita entre el 26 y el 28 de marzo.
Delante del monumento al héroe nacional José Martí y frente a los edificios
con los rostros gigantes de los guerrilleros Ernesto Che Guevara y Camilo
Cienfuegos, los obreros terminan de montar la plataforma desde la que hablará
el pontífice. El altar techado que debe proteger al Papa alemán del sol del
trópico ya está casi listo, según medios locales.
Al igual que su predecesor, Benedicto XVI
presidirá una simbólica misa a cielo abierto en
la plaza, un lugar reservado en el pasado
tradicionalmente sólo a los discursos del ahora ex presidente Fidel Castro.
“El transporte ese día será puesto en función de la misa”, aseguraba este domingo
el arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, sobre el acto del miércoles
28 de marzo, para el que se espera la asistencia masiva de la población.
Durante una misa en la Catedral de La Habana, Ortega invitó a todos los fieles
a asistir al acto. La Iglesia prepara la visita apostólica también con representaciones
del vía crucis de Jesucristo, con las que recorre desde hace días los barrios de la capital.
La visita de Joseph Ratzinger, anunciada en diciembre como parte de un corto
viaje pastoral que también lo llevará a México, empieza a despertar
cada vez más interés. Aunque muchos ven el evento aún lejos de la euforia
desatada por la inédita llegada de Juan Pablo II en 1998, otros lo describen con optimismo.
“Esperemos que despierte el mismo entusiasmo”, dice Néstor, vicario en la
Catedral de La Habana, donde cuelga el primer cartel que alude a la llegada del
pontífice en un espacio público. “Benedicto, peregrino de la caridad”, señala
la pancarta recordando el lema de la visita, “La caridad nos une”.
La visita rinde homenaje oficialmente al 400 aniversario del descubrimiento
de la Virgen de la Caridad del Cobre, la patrona de la isla. El Papa empezará
su visita en Santiago de Cuba, donde dormirá una de las dos noches que
pasará en el país, antes de viajar a La Habana.
Es un acontecimiento “maravilloso”, dice Esther, de 64 años, en la puerta de
una iglesia en el barrio del Vedado. “Espero que Benedicto nos ayude un
poco en nuestra reconciliación, también con los cubanos de Estados Unidos”,
agrega.Muchos cubanos vinculan también esperanzas concretas con la
llegada del Papa.
Sobre todo la comunidad cubana de Miami está fuertemente ligada al
anticastrismo. La Iglesia espera esta vez la peregrinación de miles de
feligreses desde Florida, gracias a la flexibilización de los viajes a la
isla para cubano-estadounidenses aprobada por la administración
de Barack Obama en 2009.
“La visita del Papa siempre trae cambios”, dice también una vecina del
Vedado de 35 años, que prefiere no dar su nombre. “La del anterior
Papa nos trajo un feriado, el 25 de diciembre”, recuerda.
La llegada de Juan Pablo II en enero de 1998 selló la reconciliación del
castrismo con la Iglesia católica tras décadas de hostilidades. Cuba se declaró
atea en los años posteriores al triunfo de la Revolución y proscribió cultos
católicos como la Navidad.
Después de que Fidel Castro declarara el “carácter comunista” de su revolución
en plena Guerra Fría, el Vaticano lo excomulgó en enero de 1962. Y pese
al posterior acercamiento del líder cubano y Juan Pablo II, la Iglesia no ha
revocado nunca su excomunión.
La visita de Benedicto XVI es interpretada como una muestra de las
buenas relaciones actuales entre Cuba y la Santa Sede, justo cuando
la mayor de las Antillas está sumida en un profundo programa de reformas de
mercado para “actualizar” su modelo económico.
Los lazos son “excelentes”, señala el diario oficial “Granma”, sin mencionar
el alejamiento durante décadas entre el Vaticano y el castrismo. En los últimos
años, la Iglesia se ha convertido en un importante actor social en la isla.