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Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.

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La historia de la mayor espía de Cuba

14-05-2013

Reconstruyeron la vida de Ana Belén Montes, condenada por espiar

al Pentágono durante 17 años. Es la funcionaria estadounidense de

mayor rango en recibir esta acusación


 

 

Ana Belén Montes, nieta de asturianos que emigraron a Cuba y Puerto

Rico, donde nació su padre, el psiquiatra militar Alberto Montes, no

fue una espía cualquiera. Le cabe el honor de ser la funcionaria

estadounidense de más alto rango acusada de espionaje en la

historia de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA, por sus

siglas en inglés) en el Pentágono, donde la catalogan de "maestra

de espías".


Su privilegiada posición, a cargo de los asuntos militares cubanos, le

facilitó el acceso a secretos militares que compartió con sus jefes de la

Inteligencia cubana. Incluso preparó informes para el gobierno de Bill Clinton 

en los que le restó importancia al posible peligro del castrismo para

Estados Unidos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nacida en una base militar de la ex Alemania del Este en plena Guerra Fría,

Montes pasó los primeros años de su vida en Europa. Más tarde su padre fue

trasladado a Kansas, donde se formó en distintos colegios militares y

selectos internados, lo que le facilitó, años más tarde, un puesto en

el Pentágono.  

 

Según un testimonio de una de sus amigas de la universidad, Montes era

una fuerte crítica de la política estadounidense hacia Latinoamérica

y, por esas épocas, incluso abrazaba la causa sandinista.

 

No quería ser estadounidense, pero lo era”, dijo Ana Colón en un 

reportaje para The Washington Post, quien además compartió con ella

un viaje a España.

 

Según una investigación del diario El País, durante su meteórica carrera,

 Montes recibió gratificaciones en metálico y 10 reconocimientos

especiales a su labor, entre ellos un certificado especial que le entregó

el entonces director de la CIA George Tenet, en 1997. Los cubanos

también premiaron a su mejor alumna con una medalla, un símbolo

privado que Montes nunca pudo llevarse a casa.

 

Cuando Montes terminaba su jornada en la DIA, comenzaba su segundo

empleo en su apartamento de Macomb Street, en Cleveland Park. Nunca se

arriesgaba a llevarse un documento a casa. Lo que hacía era memorizar con

gran detalle lo que leía durante el día y luego reproducir documentos

enteros en una portátil. Noche tras noche, durante años, vertió documentos

de máximo secreto en disquetes baratos. 

 

Según ella misma contó en su declaración frente a los investigadores, los

cubanos le enseñaron incluso a fingir ante el detector de mentiras. Se

desconoce si fue gracias al truco –que consistía en contraer estratégicamente

los esfínteres-, pero lo cierto es que Montes pasó el detector de mentiras

de la DIA en 1994, cuando ya llevaba un decenio espiando en el Pentágono.

 

Montes fue descubierta 10 días después de los ataques terroristas del 11 de

septiembre de 2001 y fue más tarde condenada a 25 años de cárcel por

espiar a favor del gobierno de Fidel Castro, lo que habría hecho durante

 17 años, casi todo el tiempo en momentos en que fue empleada de la DIA

del gobierno de Estados Unidos.

 

Su hermana Lucy y su hermano Tito son agentes del FBI. Aunque

ambos tuvieron temor de perder sus empleos luego de la sentencia a su

hermana, Lucy contó a The Washington Post que ella no se sorprendió

cuando le informaron del arresto de Ana Belén y la describieron como

una espía del gobierno de Cuba. “Lo creí de inmediato”, dijo Lucy, quien

fue premiada por el FBI por traducir informes de inteligencia de los cinco

cubanos que fueron condenados por espionaje en 2001, en Miami.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el mismo reportaje, Lucy, que es la única miembro de la familia que ha

aceptado hablar con la prensa, afirmó: “No estoy de acuerdo con lo que

parecen pensar muchos amigos suyos, que lo que hizo tiene una buena

excusa, ni puedo entender por qué lo hizo, ni pienso que este país

actuara mal. No tiene nada de admirable”, dice Lucy.

 

De 56 años, Montes cumple actualmente el décimo año de condena 

en la cárcel federal de Fort Worth, donde el gobierno estadounidense

mantiene a las prisioneras “más peligrosas”.

 

La “Reina de Cuba”, como la apodaban en la DIA por sus conocimientos

sobre asuntos militares cubanos, reconoció su culpa y cambió una segura

condena a muerte por alta traición por una condena de 25 años de

prisión por espionaje.

 

El Servicio Central de Inteligencia (CIA) consideró, tiempo después, que

 Montes “fue manipulada para creer que Cuba necesitaba

desesperadamente su ayuda”.

 

De acuerdo con un artículo del diario El Nuevo Día, desde la cárcel, Ana

Belén, que tiene impedido hablar con los medios de comunicación, ha

señalado en correspondencias privadas que no tiene por qué

disculparse y ha defendido su decisión de ayudar al gobierno

de Cuba.

 

En una carta desde prisión a un sobrino, Montes afirmó: “Le debo lealtad a

los principios y no a ningún país, gobierno o persona. No le debo

lealtad a Estados Unidos, a Cuba, o a Obama o a los hermanos Castro,

ni siquiera a Dios”.

 

Fuente: Infobae

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