Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
(La Habana, 17 marzo. Dpa) – La Iglesia cubana rechazó hoy que
representantes eclesiásticos hayan empleado la violencia
contra los grupos de disidentes que ocuparon recientemente templos
católicos, como sostuvieron fuentes opositoras.
El obispo de Holguín, Emilio Aranguren Echeverría, negó
como “totalmente tergiversados”, “manipulados” y “falsos” los
testimonios de activistas que participaron en la ocupación de una iglesia en esa
ciudad, a unos 730 kilómetros de La Habana.
Aranguren confirmó asimismo que había recibido informaciones sobre una
protesta similar por parte de 20 personas en la ciudad de Las Tunas, en la
provincia del mismo nombre vecina a Holguín.
Las protestas tuvieron lugar el martes en varias ciudades de la isla, pocos
días antes de la llegada a Cuba del papa Benedicto XVI. Sobre todo la
ocupación en un céntrico barrio de La Habana llamó ampliamente
la atención.
En un comunicado difundido hoy por el Arzobispado de La Habana, Aranguren
señaló que se acercó el martes a la catedral de Holguín después de
recibir quejas del templo por la presencia de un “grupo de hombres y mujeres” que
hacían uso de sus teléfonos móviles.
El obispo aseguró que se acercó al grupo de 17 personas para pedirle que
abandone la iglesia por el horario de cierre. Los opositores le dijeron que
habían ido a rezar “por la libertad de Cuba”, contó.
Fuentes opositoras acusan al religioso de haber golpeado a uno de los
opositores en la mano cuando éste intentaba hablar por teléfono. “Lo expresado
por los que informaron lo sucedido no corresponde con la verdad”, sostuvo
Aranguren en el comunicado.Según Aranguren, después tuvo únicamente
un “enérgico intercambio de palabras” con uno de ellos. “En ningún momento
hubo de mi parte un manotazo, ni tampoco un gesto que ocasionara que el teléfono
celular fuera al piso, ni se apagaron las luces del templo”, señaló.
Las protestas de grupos opositores del martes buscaban llamar la atención
de cara a la visita de Benedicto XVI entre el 26 y el 28 de marzo. Pese a que
varias de ellas terminaron pocas horas después, la ocupación de una iglesia
habanera por parte de 13 miembros del proscrito Partido Republicano cubano
escaló durante más de 48 horas.
El jueves, la jerarquía eclesiástica pidió la intervención de las fuerzas del Estado
para poner fin a la protesta. Antes la Iglesia había condenado en un comunicado
la ocupación como “irresponsable” y acusó a grupos organizados de intentar
perturbar la visita del Papa.
Pese a que el Arzobispado de La Habana sostuvo que el desalojo en La
Habana se había llevado a cabo sin violencia, fuentes opositoras
sostuvieron que los efectivos del Estado aplicaron la fuerza para sacar
a los activistas del templo.
Aunque no hubo una “confrontación física directa”, la policía aplicó
medidas represivas y “técnicas de inmovilización”, dijo a la agencia dpa uno
de los opositores que participaron en la protesta. “Nos arrastraron”, sostuvo
Vladimir Calderón, militante del proscrito Partido Republicano.
“Lo que no nos gustó fue que la Iglesia católica diera la orden de
desalojo”, dijo hoy a dpa Berta Soler, líder de las Damas de Blanco. El grupo
de esposas de presos políticos, agregó, no está sin embargo de acuerdo con
la ocupación de iglesias.
El cardenal “escogió la peor alternativa de todas las posibles”, dijo también el
disidente Elizardo Sánchez, portavoz de la ilegal pero tolerada Comisión Cubana
de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.
El opositor aseguró que su agrupación lleva actualmente una investigación
sobre lo ocurrido en la Basílica Menor de Nuestra Señora de la Caridad en el
barrio de Centro Habana y que considera la posibilidad de difundir un informe a
comienzos de la próxima semana.