Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
La Habana, EFE 2 de noviembre de 2011
El sitio web de la revista católica divulga un artículo de su director, Orlando Márquez, que critica las "demasiadas y molestas restricciones al movimiento migratorio" en las regulaciones cubanas y resalta la importancia de "actualizar" esa política.
"Ciertamente somos una nación fragmentada desde hace varias décadas que trata de recomponerse y restablecer lazos para entender su propia historia pasada y reacomodar el presente", asevera el texto.
Advierte que esa "recomposición" es "una cuestión de justicia" y "una necesidad para el futuro" de Cuba, donde corresponde al Gobierno "restablecer la justicia en este campo, por ser la autoridad del país la que determina la política migratoria".
En particular, destaca que debe ser un "acto de justicia" para los emigrados cubanos y defiende que estos tienen más derecho que ciudadanos de otros países a visitar su tierra natal.
Según precisa, cada año son más los emigrados que viajan a la isla porque su número "no decae" sino que "crece", y muchos de ellos regresan tras más de 40 años de ausencia.
"Los motivos que originaron su salida -sea huyendo del gobierno revolucionario hace cincuenta años, presionados por razones políticas después, forzados por lazos familiares o en busca de mejores oportunidades económicas- por sí solos no despojan a estas personas de su condición de ciudadanos cubanos", subraya la revista.
Para ilustrar las "serias contradicciones" de la ley cubana en el asunto, recuerda que "no admite la doble ciudadanía y declara perdida la propia cuando se adquiere una extranjera".
"Por ello resulta incoherente -pudiera decir indecoroso- exigirles a los emigrados nacionales que visiten su país de origen con pasaporte cubano -aunque hayan adquirido la nacionalidad del país donde residen- y cobrarles un costosísimo permiso de entrada estampado en un pasaporte que los reconoce e identifica como ciudadanos cubanos", apunta.
En cuanto a los controles migratorios para los residentes en la isla, recuerda que el asunto es "clamor popular desde hace muchos años" y fue incluido dentro del plan de reformas económicas aprobado en abril pasado por el VI Congreso del gobernante Partido Comunista de Cuba.
Ese documento propone "estudiar una política que facilite a los cubanos residentes en el país viajar al exterior como turistas", en lo que la Iglesia ve como un reflejo de "el mismo espíritu controlador y paternalista" que el Gobierno busca eliminar en otros sectores.
En agosto pasado el presidente Raúl Castro anunció que su Gobierno trabaja en una "flexibilización" de la política migratoria, aunque no detalló si incluirá medidas como la supresión de la llamada "tarjeta blanca" o permiso de salida obligatorio que los cubanos deben solicitar para salir del país.
Según Castro, se pretende dar el paso "como una contribución al incremento de los vínculos de la nación con la comunidad de emigrantes, cuya composición ha variado con relación a las décadas iniciales de la Revolución".