Por Moisés Leonardo Rodríguez/ Hablemos Press.
Artemisa, 7 de Julio.- Los tiempos en que los litros de leche de
vaca fresca eran colocados en las puertas de las casas sin que
nadie los robara, y a un costo de 20 centavos, ya son solo recuerdos
de los más viejos y la realidad es que solo los niños hasta los siete
años y algunos enfermos por concepto de dieta médica, reciben un
poco del alimento líquido de mala calidad y a deshoras en muchos
casos.
Muchos consumidores deben llevar los depósitos para echar la leche
y todos ellos la libreta de racionamiento en que se controla
su venta normada. El suministro a las bodegas en que se
vende a la población se hace en camiones, carretas tiradas por
tractores o carretones de tracción animal, generalmente sin
las debidas condiciones higiénicas.
Múltiples son las notas informativas de la prensa independiente
que dan cuenta de la excesiva adición de agua al producto y la
presencia en él de cuerpos extraños, incluidos guajacones.
En el reparto Henequén Viejo del municipio Mariel, provincia Artemisa,
tienen la suerte de que el producto les llega en bolsas de nylon
procedentes del municipio Bauta de la propia provincia. Lo
desafortunado para estos consumidores es que el 27 de junio
la leche se suministró a la Bodega La Henequenera a las tres de
la tarde y se cortó cuando la pretendieron hervir.
El 28 del propio mes la suministraron a las 4 y media de la tarde
y además repusieron la del día anterior que estaba en mal estado.
La queja de muchos padres es que dicha leche es destinada al
desayuno de los niños y jóvenes antes de partir para sus escuelas
y, al despacharse tarde, ya no cumple su cometido ese día.
También el 29, según la fuente de esta información, Adalberto
Blanco Abreu, residente en este reparto, los administradores de
las bodegas debieron esperar en ellas hasta la 1 y media del
día siguiente (30) cuando llegó el producto.
La irregularidad del horario de despacho de la leche a las bodegas
provoca su deterioro por las malas condiciones de
almacenamiento y traslado, sobre todo por la falta de
refrigeración adecuada, y el empleo de 4 o 5 horas diarias por los
miembros de la familia en espera de la misma. Esta situación se
repite en otros lugares del municipio.
Trescientos setenta y un niños menores de siete años y 109
enfermos con dieta son afectados, solo en este reparto, con la
inestabilidad en el horario de venta del producto y las
inadecuadas condiciones para su distribución.
