La Habana/ 26-12-2013
Por: Augusto Cesar San Martin
Crecí mirando un arbolito de Navidad con adornos de vidrio, escondido por mi abuelo en espera de la redención navideña. Eso y una foto de familia en blanco y negro de 1966 durante la comida de Nochebuena, fueron las señales que me dejo la Natividad cristiana.
La visita de Juan Pablo II a la isla reivindicó la festividad del 25 de diciembre pero el espíritu navideño quedo atascado en la prohibición y las limitaciones.
Desde finales de noviembre los centros comerciales brindan la imagen de celebración con una especie de descorche que exigió a los dependientes usar vestuarios de Navidad.
Detrás de las vidrieras se vende lo que antes estaba prohibido y ahora es imposible comprar. Arbolitos de Navidad cuyos precios en dólares oscilan desde 3.50 (30 centímetros), 80, hasta 122, 60 (1.70 metros)
Led de luces desde 5 dólares, hasta 31 o más. Toda clase de adornos a precios inalcanzables para los cubanos de a pie.
Un dependiente de la cadena de tiendas Panamericana, que solicitó omitir su nombre, declaro a Cubanet:
¨Se venden porque los cubanos están deseosos de tener un arbolito¨.
El mismo dependiente señaló que los adornos de menos precio se agotaron con rapidez.
¨Yo vendí un árbol de Navidad de 122 dólares¨, agrega.
Según su experiencia como vendedor considera que las compras de los adornos navideños están concentrada en los ¨nuevos ricos¨.
Otro empelado de la misma cadena de tiendas de las FAR que trabaja en los almacenes considera que los productos se encarecen en los almacenes centrales de distribución.
¨El costo es muy inferior a los precios de venta que terminan triplicados en las tiendas¨, dice.
En menos de un mes estos artículos tuvieron que admitir varias rebajas pero todavía distan del poder adquisitivo de la población.
Arbolito, regalo o cena
Para Indira de 26 años residente en el municipio Cerro, los adornos de Navidad dejaron de ser problema. Ella desistió de comprarlos.
¨ Es una fecha de regalos, tengo dos hijos a quienes les ilusionan los juguetes¨, dice.
Cuenta la joven que entró a la juguetería del centro comercial de Carlos III con 15 dólares. Tenía la intención de comprarle un regalo a cada uno de sus hijos pero también encontró precios inalcanzables.
¨Vender un juguete en este país, en más de 300 dolores es un descaro¨, comentó la joven.
Los precios de los juguetes de calidad oscilan entre 10 y más 300 dólares (7500 pesos).
Víctor, informático de 30 años, residente en Centro Habana narra el momento más amargo del 2013.
¨Fue cuando tuve que quitarle de las manos a mi hijo un juguete de 44 dólares (1100 pesos)… Aquí (en Cuba) la Navidad es triste para nosotros¨, dice.
El informático, no compro adornos para el arbolito heredado de unos primos que emigraron a los EUA. Tampoco regalos. Él decidió invertir los ahorros en una cena para reunir a la familia.
¨En carne de cerdo se me fueron 25 dólares (625 pesos). Lo demás, para que te cuento. Los turrones están a más de 3 dólares. Con eso te lo digo todo¨, expresó.
La Navidad es algo más que un día feriado. Consentimiento con el que gobierno restauro la celebración deshecha cuyo verdadero espíritu nos tomara años recuperar.
Muchos cubanos no tendrán arbolitos cenas o regalos, no por prohibición como la vivió mi abuelo, si no por las limitaciones que imponen las carencias.
Seguimos esperando tiempos mejores, para tener un arbolito de Navidad y depositar regalos a su alrededor antes de sentarnos con la familia para disfrutar de la comida de Nochebuena. Tres esperanzas que una población, en su mayoría católica, percibe lejos en cada Navidad.
Fuente: Cubanet.org
