Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
| 8/8/2011 | ||||||
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| La consideración de Nietzsche como guía intelectual resulta una significativa coincidencia entre el líder del nazismo y el del socialismo del siglo XXI | ||||||
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| A partir de su enfermedad, el Presidente Hugo Chávez ha manifestado varia veces -tanto en apariciones televisivas como en su cuenta de Twitter- que se encuentra en un “proceso de reflexiones” sobre la vida y la naturaleza humana. Ha revelado que la fuente de inspiración del tal proceso es la obra “Así hablaba Zaratustra”, de Friedrich Nietzsche (1844-1900). Desde entonces expresiones como “Eterno retorno”, “errores fundamentales”, “Superhombre”, han sido incorporadas a su nuevo léxico. Hubo otro gobernante, que evoca malos recuerdos a la humanidad, quien fuera adepto incondicional de las ideas del filósofo alemán. En su libro “Ni con Marx ni contra Marx”, el profesor Norberto Bobbio nos recuerda el hecho “de que Hitler considerara a Nietzsche uno de sus maestros”. Admiración absoluta que manifestó “hasta el punto de regalarle las obras completas del profeta de Zaratustra a Mussolini cuando lo hizo liberar de la prisión en la que había estado recluido después del 25 de julio de 1943” (1). En efecto, Nietzsche fue un pensador que atacó abiertamente la idea de la igualdad de los hombres. Yace en su idea de Superhombre, producto de la superación del individuo, un fuerte antiigualitarismo. Esta idea no tiene nada que ver con aquella del “hombre nuevo” que, producto de un entorno económico donde se habría abolido la explotación capitalista, brotaría en la sociedad socialista. Idea que nunca se materializó en ninguno de los regímenes socialistas que haya existido. El desprecio de Nietzsche por la democracia y el cristianismo provenía, precisamente, de ver en ambos la promoción de la igualdad como un valor esencial. Es lógico, entonces, extrapolar su rechazo hacia las ideas socialistas. La otra “coincidencia” que expondremos es la de Fidel Castro con Hitler. En estos momentos, cuando el liderazgo comunista cubano acaba de celebrar el pasado 26 de julio el 58 aniversario del asalto al cuartel Moncada, es oportuno traer a colación el discurso pronunciado por Fidel hace también 58 años, el 16 de octubre de 1953, cuando asumió su propia defensa ante el tribunal que le juzgaba por aquel fallido asalto. Discurso que toma su título de su frase final: “La Historia me Absolverá” (2). Vale recordar que Hitler fue juzgado -acusado de traición- por haber encabezado el Golpe de Estado del 09 de noviembre de 1923. Su discurso de autodefensa es del 24 de febrero de 1924, cuyas impactantes palabras finales citamos: “Señores no seremos juzgados por ustedes, seremos juzgados por el tribunal eterno de la Historia. Este tribunal juzgará las acusaciones que se nos han hecho. Ese otro tribunal, sin embargo, no preguntará si hemos cometido o no alta traición. En ese tribunal seremos juzgados por el General en Jefe del Cuerpo de Oficiales de Intendencia del antiguo ejército, por sus mandos y soldados que, como alemanes, querían lo mejor para su pueblo y su país, y que estuvieron dispuestos a luchar y a morir por él. Incluso si nos declaran culpables mil veces, la diosa del tribunal eterno de la Historia destrozará alegremente las alegaciones del acusador y la sentencia del tribunal, porque ella nos absuelve” (3). Veintinueve años más tarde Fidel Castro se apropió de la frase final del discurso de Hitler: “ella (la Historia) nos absuelve” y, modificándola ligeramente, la convirtió en su célebre frase de cierre de aquel discurso de 1953: “la Historia me absolverá”. Los hechos y motivos parecían coincidir (un líder acusado de traición asume su propia defensa ante el tribunal) de manera que el plagio era tentador. Plagio que revela quizás la admiración sentida íntimamente por Castro hacia el líder nazi. Así como cuando el Presidente Chávez exclama “Fidel es como un Zaratustra, como un santo, un San Fidel” está revelando su idolatría por el dictador cubano. | ||||||