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Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.

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Los antisistema y la indignación estéril: Por Carlos Alberto Montaner

23/5/2011
 

Muy pocos de los antisistema parecen darse cuenta de las relaciones que existen entre el gasto público y la crisis que a ellos les afecta. Y son incluso menos los que están dispuestos a admitir una de las más elementales verdades del análisis económico: un gobierno no puede permanentemente gastar más de lo que ingresa sin que, llegado cierto punto crítico, sobrevenga la catástrofe, como hoy ocurre, por ejemplo, en Estados Unidos.
La ignorancia de los autodenominados 'indignados' es francamente indignante
 La ignorancia de los autodenominados 'indignados' es francamente indignante

 

Se hacen llamar, con cierto orgullo, los “antisistema”. En España miles de jóvenes han ocupado algunas plazas para protestar contra la falta de oportunidades. El desempleo general ronda el 20% de la fuerza laboral, pero entre los menores de 30 años ese porcentaje se eleva al 43. También les llaman los indignados debido a un texto escrito por un anciano francés, Stephane Hessel, titulado ¡Indignaos! El artículo, de apenas 10 páginas, bien intencionado aunque notablemente disparatado, se ha convertido en una especie de memorial de agravios que los jóvenes esgrimen como sustento ideológico.

Los indignados no solo protestan contra la falta de oportunidades laborales. Protestan, además, contra los políticos que recortan el Estado de bienestar, y contra el sistema económico –el capitalismo, simbolizado por los bancos–, que supuestamente es el culpable de los quebrantos que ellos padecen. Quisieran disfrutar de un Estado bondadoso que les proporcione o facilite una vivienda digna, atención sanitaria y educación gratuitas, y un puesto de trabajo bien remunerado que culmine, al cabo de la vida, en una jubilación decorosa. ¿Acaso no son esos los “derechos” sociales que se mencionan en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales firmado por 160 países en las Naciones Unidas?

En realidad, estas aspiraciones no son descabelladas y algunas sociedades las han satisfecho, pero si los jóvenes desean, realmente, poseer y conservar un Estado de bienestar que garantice todas esas ventajas y los dote de una existencia segura, la única oportunidad que tienen de lograrlo es dentro del sistema, no fuera. Eso es lo que han hecho los países escandinavos, Canadá, Estados Unidos, Suiza, Israel, Nueva Zelanda y el resto de las llamadas naciones del primer mundo en donde la inmensa mayoría de las personas viven como confortables clases medias.

Todas esas sociedades, dotadas de un vigoroso sistema financiero privado, han desarrollado un denso y moderno tejido empresarial altamente competitivo, que, con los naturales altibajos, absorbe a los jóvenes que llegan a la edad de trabajar. En todas ellas, la mayoría entiende que el enemigo no es el sector empresarial, dado que es en las empresas donde único se crea riqueza, y sabe que los bancos, aunque hayan actuado irresponsablemente durante la crisis de las hipotecas, no son otra cosa que instituciones financieras muy importantes que intermedian entre los que tienen capital y los que lo necesitan.

Por otra parte, los países en los que encontramos algo parecido a un Estado de bienestar, los electores están conscientes de la relación que existe entre los excedentes disponibles y el gasto público. La mayor parte de ellos sabe que para consumir, previamente hay que producir, de manera que ponen el acento en fomentar la creación de empresas y, mientras admiran a las personas emprendedoras capaces de descubrir una oportunidad de obtener beneficios satisfaciendo las necesidades de la sociedad, desprecian y persiguen a quienes se enriquecen o benefician por amiguismo y otras corruptelas.

Sin embargo, muy pocos de los antisistema parecen darse cuenta de las relaciones que existen entre el gasto público y la crisis que a ellos les afecta. Y son incluso menos los que están dispuestos a admitir una de las más elementales verdades del análisis económico: un gobierno no puede permanentemente gastar más de lo que ingresa sin que, llegado cierto punto crítico, sobrevenga la catástrofe, como hoy ocurre, por ejemplo, en Estados Unidos. A lo que se agrega otra ley inexorable: y si ese gobierno, para hacerle frente al gasto público, absorbe vía impuestos una parte exagerada de los recursos que genera la sociedad, destruye la formación de capital y acaba por destrozar el aparato productivo y por empobrecer a la totalidad de sus miembros, pero, en primer lugar, a los más débiles.

Es cierto que en España, como sucede en Grecia o en Portugal, hay una crisis económica aguda, aunque pasajera, pero el alivio y la superación, insisto, no están fuera del sistema, sino dentro. Fuera sólo quedan el error, la frustración y el abismo.

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P
<br /> creo que estáis mal informados. No somos antisistema ni todos/as somos jóvenes. Estamos hartos de luchar contra todo lo que han creado personas que se supone que saben más que nosotros/as y en<br /> cuyas manos hemos dejado materias que deberíamos haber consensuado entre todos. No me refiero sólo a Zapatero, que es un títere más. lo que es una vergüenza es que para ganar dinero en ese sistema<br /> empresarial que usted defiende, haya que pisotear, engañar, ROBAR a mano llena a los de siempre, la clase obrera. España es España y no nos compare con otros que cada cual tiene su historia y es de<br /> su padre y de su madre. Aquí no hay clase media como nos quieren hacer creer, aquí hay clase obrera y si no, qué ha ocurrido en cuanto falta el empleo??? Todo se ha ido al traste. No entiendo de<br /> política empresarial ni económica (para eso voté a otros que sí se supone que saben y a los que PAGO), pero sí entiendo de política de la vida, de ética y de moral. Y para triunfar en la vida ni<br /> hay que pisotear a nadie ni hacer fajos de dinero a costa del sudor de los demás. Ufff Pues no estamos lejos de los norteamericanos en forma de pensar, sobre todo en el sur de España, que es de<br /> donde yo soy y de lo que puedo hablar porque lo concozco y lo vivo día a día. No conozco a nadie de mi entorno que se identifique con norteamérica, ni en forma de vivir, de alimentarse, de pensar,<br /> incluso el sentido del humor es distinto. Y no digamos de Europa... En fin que nosotros hablamos por nosotros mismos y sabemos porqué... ¿usted lo sabe?<br /> <br /> <br />
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