Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
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Es una consecuencia de la nueva ley de migraciones. "Es un riesgo
calculado", sostienen los disidentes. Los habitantes de la isla tuvieron
que esperar medio siglo
Por años, dicen los disidentes cubanos, el mensaje de las autoridades fue el
mismo: claro que pueden viajar al exterior, pero si lo hacen, no los dejaremos
regresar.
Ahora, dos prominentes opositores al gobierno dicen que les han comunicado
que tienen libertad para entrar y salir bajo una nueva ley que elimina
viejas restricciones que limitaban las posibilidades de viajar a casi todos
los isleños.
Se trata de un riesgo calculado que puede convertir a los disidentes en
embajadores del cambio en este país comunista, al facilitarles la aceptación
de premios en el exterior y al despejarles el camino para que formulen críticas
al gobierno cubano ante parlamentos extranjeros.
Al mismo tiempo, anula uno de los principales cuestionamientos a la
situación de los derechos humanos en Cuba: la denuncia de que los disidentes
son prácticamente rehenes a quienes se les restringe su libertad de
circulación.
"Antes la política era sacarlos del país y ayudó a mantener el gobierno de Castro",
dijo Anne Louise Bardach, analista especializada en Cuba y autora de Cuba
Confidencial (Cuba Confidential). "Pero si les permiten volver, es algo que
cambia las reglas del juego porque puede ser un primer paso con miras
a un proceso democrático. Si la gente puede ir al exterior, criticar al gobierno
y volver, eso representa un nuevo día en Cuba".
La decisión del gobierno tiene potencialmente aspectos positivos y otros
no tanto, pues al tiempo que demuestra que está más abierto a dejar que sus ciudadanos viajen, se expone a que buena parte de ellos, disidentes o no, a
que no vuelvan.
Aquellos viajeros que vean el mundo por primera vez podrán experimentar
cosas que podrían hacerlos reclamar más libertad y bienes materiales
en su país o que podrían hacerlos sentirse agradecidos de vivir en Cuba por
tener asegurada la atención médica y la educación de manera gratuita.
Algunos seguramente experimentarán ambas reacciones al mismo tiempo.
El hecho es que cubanos de todos los orígenes hicieron cola frente a las
agencias de viaje y a las oficinas de inmigración en momentos en que la ley,
que elimina el requisito de una visa de salida, entró en vigor el lunes.
Querían reservar pasajes, renovar pasaportes expirados o simplemente
obtener más información.
Una de las que hizo cola fue Yoani Sánchez, la bloguera disidente que se
ha hecho famosa en el exterior por sus escritos acerca de las frustraciones
de la vida diaria en Cuba. Sánchez dijo que una veintena de veces le negaron
permiso para viajar al exterior a aceptar premios o participar en conferencias
y que las autoridades le dijeron que sólo podía salir si era para no volver.
Esa es una práctica que ha sido usada para deshacerse de personas consideradas problemáticas, incluidos decenas de activistas detenidos
en 2003 durante una campaña contra los disidentes.
Bajo un acuerdo que fue mediado por la Iglesia Católica, muchos de ellos
aceptaron exiliarse en España al ser liberados, aunque otros también
recuperaron la libertad y permanecieron en Cuba.
Sánchez dijo que, para su sorpresa, un funcionario le dijo el lunes que podía
salir y regresar cuando tramite su nuevo pasaporte, algo que podría tomar
unas dos semanas.
Ese día, la disidente publicó un tuit en el que anunció su deseo de visitar
amigos enCanadá. "No me perdería por nada ir a ver a mis amigos en
Canadá. Lo más difícil será hacer el cronograma del viaje".
"Soñaré con abrazos, con muros que caen y fronteras que se disuelven",
agregó en otro mensaje en la red social.
Sánchez será aparentemente la primera disidente que pondrá a prueba la nueva
ley, pero seguramente no la única.
En entrevistas con The Associated Press, varios otros disidentes
confirmaron que piensan viajar al exterior a corto plazo, incluidos dos que
no habían podido recoger en persona los premios Sajarov a los derechos
humanos que les fueron concedidos.
Una de ellas es Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, que espera viajar
con una delegación de mujeres a Estrasburgo, Francia, para recoger el premio
que le concedieron en 2005.
El otro es Guillermo Fariñas, ganador en 2010 tras una huelga de hambre quien
dijo que agentes de la seguridad del estado se tomaron el trabajo de ir a
visitarlo a su casa, en la ciudad central de Santa Clara, para informarle
que podría salir del país y regresar.
Tanto Fariñas como Soler seguramente aprovecharán la oportunidad para
criticar al gobierno, buscar apoyo y hacer gestiones ante otros gobiernos para
que presionen a Cuba en torno a los derechos humanos y la democracia.
"La posición mía va a seguir siendo la misma donde quiera que esté, yo diré
lo mismo donde quiera", dijo Fariñas. "La posición no va a cambiar. Yo creo
que el gobierno cubano debe ser remplazado por un gobierno
democrático y está en las manos de la ciudadanía cubana poner otro gobierno
o ratificar este que actualmente está".
Las autoridades cubanas consideran a la pequeña comunidad disidente como
traidora y evita hablar de ella, a menos que sea para acusarla de "contrarrevolucionarios", que aceptan dinero del exterior para combatir al
gobierno.
A las autoridades comunistas seguramente no les entusiasma mucho
la perspectiva de que los disidentes ganen estatura internacional y forjen alianzas en el exterior. Pero el gobierno del presidente Raúl Castro aparentemente piensa que los beneficios serán mayores que los
riesgos.
"Los disidentes van a repetir las mismas críticas de siempre, pero ahora van
a poder viajar adonde antes no podían hacerlo", dijo Philip Peters, analista
senior sobre Cuba del Lexington Institute, un grupo de estudios de Virginia.
"Considero que el gobierno cubano se va a ver fuerte porque dice que no hay
nada que temer si se permite que los críticos políticos salgan de Cuba y
regresen".
La ley contiene un artículo que le permite al gobierno negarle pasaporte a
una persona por razones de seguridad nacional y se cree que ese artículo
podría ser aplicado sobre todo a los disidentes.
Por eso algunas personas se muestran escépticas respecto a las
posibilidades de que Sánchez, Fariñas y otros puedan ir y venir
libremente.
"No sé", dijo el activista Elizardo Sánchez, quien expresó que tiene
invitaciones pendientes a España y a otros países por su trabajo al frente
de una organización que vela por los derechos humanos. "Hay que esperar".
El problema del gobierno con los viajes de los disidentes es distinto al que le
preocupa al resto de los cubanos pues se expone a que jóvenes talentosos,
ambiciosos y educados busquen fortuna afuera. Pero el gobierno cubano
piensa, sin duda alguna, que puede ganar esa apuesta.
La ley contiene artículos que estimulan a los cubanos a volver. Permite
que permanezcan largo tiempo en el exterior sin perder su derecho a regresar
y deja abierta la posibilidad de que envíen remesas o traigan dinero cuando
vuelvan, factores ambos que repercutirían positivamente en la economía
nacional.
Una pequeña ola migratoria, por otro lado, aliviaría algunas presiones
sociales, especialmente si los elementos más disconformes se van y no
regresan.
"Es un riesgo calculado y obviamente piensan que saldrán ganando",
expresó Bardach. "De lo contrario no lo habrían hecho. En Cuba nada sucede
de repente".
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